En el planeta circulan 2 millones de vehículos eléctricos (EV), gracias a las políticas gubernamentales iniciadas en 1992, con el Acuerdo de París que busca reducir las emisiones de CO2 al ambiente.

Una vez que dieron inicio las estrategias de los gobiernos para reducir el uso de combustibles fósiles, vino el reto de la comercialización.

En estos 26 años, la industria ha cambiado. Primero la armadora eléctrica Tesla y, paulatinamente, las grandes armadoras de Estados Unidos, Europa y Asia comenzaron a fabricar esos vehículos, y prácticamente todas ya compiten en ese mercado, pero su mayor desafío es reducir el costo de las baterías.

En el 2010 el costo de fabricación de las baterías era de 1,000 dólares por kWh, de acuerdo con cifras de la Unión de Científicos de Estados Unidos; ellos proyectan que en el 2030 el precio caerá a 150 dólares por kWh.

Un estudio de la Union of Concerned Scientists de Estados Unidos sostiene que Tesla informó recientemente que el paquete de batería para el nuevo modelo 3 con batería EV cuesta 190 dólares por kWh. En tanto que en un análisis de General Motors 2017 calculó en 205 dólares por kWh el costo de la batería del Chevrolet Bolt EV.

La consultoría Bloomberg prevé que los precios de la batería caerán conforme crezca la venta de los autos eléctricos. “El despegue real de los vehículos eléctricos se producirá en la segunda mitad de la década de 2020, con la eventual caída de los precios de la batería de iones de litio, que se prevé disminuya en más de 70% en el 2030”.

Para el 2025, proyecta un crecimiento a 16.5 millones de vehículos híbridos y eléctricos en EU, de los cuales 16% serán eléctricos. Para el mercado europeo estima que uno de cada tres autos nuevos será eléctrico y para el 2040, 33% de la flota mundial de automóviles será eléctrica.

Así, en el mercado de vehículos eléctricos se prefigura un círculo virtuoso que se espera detone hacia el 2030 con la demanda de vehículos eléctricos e híbridos por los consumidores, lo cual obligará a las armadoras a solicitar mayor suministro de baterías, su componente básico.

En su estudio “Electric Vehicle Outlook 2017”, Bloomberg sostiene que las armadoras de automóviles eléctricos tendrán dificultades en la obtención de ganancias, pues el costo de fabricación es hasta cuatro veces más que los vehículos de combustión. Pero prevé que la baja en costos de las baterías emparejará a los autos eléctricos y convencionales en precio en los próximos 10 años, dependiendo del segmento, y las marcas premium tendrán más espacio para la obtención de ganancias.

Armadoras migran al mundo eléctrico y de lujo

La mayoría de las armadoras de la industria automotriz ya percibía que la producción de autos eléctricos se convertía en el nuevo segmento de mercado. Ante esto, planearon estrategias para su fabricación, la cual los ha convertido en competidores de Tesla, la que, además de nacer eléctrica, produce autos eléctricos para los segmentos de la población de Alta Gama y premium, con la estrategia de capitalizarse, y, al hacerlo, producirlos después para el segmento comercial.

Pero, en los segmentos de lujo y premium, Tesla no rueda sola. Las marcas Aston Martin, Jaguar, Porsche y Volkswagen fabrican modelos para competirle. Lo mismo hacen General Motors y Nissan, que comercializan autos eléctricos del segmento premium. Sin embargo, en autonomía a Tesla sólo le compite el modelo de Chevrolet Bolt EV.

De acuerdo con una clasificación de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por su sigla en inglés) de 10 marcas que fabrican autos eléctricos, los modelos e-golf de Volkswagen, Ioniq de Hyundai, Focus de Ford y i3 de BMW sólo tienen un rango de 200 y 182 kilómetros de autonomía por carga; y los demás modelos no llegan a 160 kilómetros por carga.

En síntesis, la industria automotriz está a una década, quizás menos, de fabricar autos eléctricos cuya masificación contribuirá a reducir la contaminación del aire.