En el 2017, la participación de la mujer en el mercado formal bajó 2.2 puntos porcentuales con respecto al número de trabajadoras aseguradas 10 años atrás.

La proporción de mujeres que ocupaban una plaza laboral en el 2007 ascendía a 46.6% del total nacional, el valor más alto según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); sin embargo, en el 2017 de 801,831 empleos generados en el país, solamente 44.5% fue asumido por el género femenino.

Este comportamiento se vio reflejado en la cantidad de entidades federativas que presentaron mayores números de mujeres aseguradas en el IMSS, ya que de 12 estados que durante el 2007 mantuvieron proporciones superiores a 50%, en el 2017 se pasó a cinco.

Chihuahua (con 55.7% del total generado), Aguascalientes (54.7%), Durango (53.7%), Colima (52.7%) y Tlaxcala (50.9%) fueron las entidades con más participación laboral de la mujer durante el año pasado, fundamentalmente en la industria manufacturera, de electrónicos y servicios, detalló Raymundo Tenorio Aguilar, especialista del Tecnológico de Monterrey.

Mientras las proporciones de Oaxaca, Tamaulipas y Zacatecas estuvieron por debajo de 35%, lo que significó que las plazas generadas en ese año se ocuparon en mayor proporción por hombres. Al respecto, Tenorio Aguilar señaló que dichas entidades carecen de fuentes de trabajo permanentes y las que surgen corresponden a la economía informal, entonces se vuelve más competitivo para las mujeres conseguir un espacio en el mercado laboral.

Kristobal Meléndez Aguilar, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), mencionó que intervienen tres factores en este cambio laboral: el sentido de equidad, la disminución de trabajos en el hogar y la migración, por tanto no se da de igual manera en los estados. Por ejemplo, dijo, en entidades pobres como Tlaxcala, la mayoría de los hombres migra a otros lugares de la República o a otros países para encontrar mejores oportunidades y las mujeres se quedan al frente de la economía familiar.

Por el contrario, en estados rurales, como Oaxaca, donde la mayoría de los trabajos implica un esfuerzo físico de alto rendimiento, todavía no se toma en cuenta a las mujeres, sobre todo porque aún se mantiene un nivel de machismo considerable, expuso el analista del CIEP.

“El problema de cuando hay despidos en ciertos sectores es que todavía no hay una cultura de equidad y entonces a quienes más les afecta es a las mujeres, a pesar de que ha habido suficiente legislación para tratar de que haya mayor justicia en inclusión laboral y política de las mujeres a través de normas”, manifestó.

Cabe mencionar que en términos generales el número de trabajadores asegurados en Tabasco se mantuvo con cifras negativas todo el 2017 (pérdida de plazas), derivado de la caída del sector petrolero.

demanda fabril

Por otro lado, al comparar la situación en el mercado formal del periodo 2007-2017, se observó que Durango (con 17.3 puntos porcentuales), Chihuahua (15.4 puntos), Colima (14.9 puntos) y Puebla (12.2 puntos) fueron los estados con mayores avances en la participación laboral de la mujer.

José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (Idic), refirió que el perfil industrial de la región del norte, donde se ubican Durango y Chihuahua, demanda el trabajo de las mujeres por términos de calidad, pues resulta mejor que la de los hombres en ciertas actividades, principalmente en la industria electrónica.

“En las tareas relacionadas con el equipo electrónico se prefiere mucho la participación de la mujer, porque las habilidades y la parte de trabajo delicado que se requiere pareciera que es mejor realizado por ellas. Entonces cuando el sector industrial se expande en el norte de la República acaba implicando que la mayor parte del empleo que se genera sea para las mujeres”, explicó.

Tenorio Aguilar señaló que en Colima y Puebla las ramas que más empleos desarrollaron fueron servicios de comercio al por mayor y al por menor, así como de turismo.

Excepciones

Algunos casos excepcionales durante el 2017 fueron los de Campeche, Chiapas, Guerrero, Morelos y Nayarit, ya que en general se perdieron plazas en el sector formal, sin embargo, este resultado se atribuyó a la pérdida de trabajo en hombres, pues las oportunidades laborales para las mujeres aumentaron y, por tanto, se presentaron cifras positivas en el IMSS.

El director del Idic enfatizó que estos estados se caracterizan por ser tradicionalmente más cerrados, no obstante, la debilidad económica les ha generado la necesidad de hacer el mercado laboral más equitativo; aunado a que normalmente los salarios que se están pagando a las mujeres son menores y eso ayuda a disminuir costos sin perder productividad.

“Esto también puede ser atribuible a la cuestión de horarios, porque algunos tipos de contratación no son de tiempo completo, sino en horarios parciales, y esto puede estar facilitando la contratación de mujeres que tienen todavía trabajo en el hogar”, agregó.

Bajo este contexto, también refirió que en los últimos 20 años se aceleró la inclusión de la mujer en el sistema educativo, al mismo tiempo que las propias necesidades de la economía familiar obligaron a que una mayor cantidad de amas de casa salieran a buscar trabajo.

Las condiciones económicas críticas que se generaron en los años de 1980, donde el salario que ganaba normalmente el hombre era insuficiente para poder mantener el hogar, así como los despidos, propiciaron que las mujeres buscaran fuentes de ingresos adicionales, lo cual después se vio reflejado en la apertura de una mejor preparación profesional para ellas, puntualizó De la Cruz Gallegos.

Además, expuso que lo que hoy incide en que las mujeres tengan mayor participación en el mercado laboral es “una iniciativa de la sociedad de generar mayor equidad, combinada con políticas públicas que buscan responder a esta inquietud; aunque desafortunadamente todavía no se logra que las condiciones económicas sean las mismas que existen para los hombres”.

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