La sociedad latinoamericana está en un proceso de entender y asimilar que una empresa no puede ser exitosa en términos económicos a costa de la sostenibilidad de su alrededor, porque eso afecta su propio futuro; es por eso que las empresas cada vez más actúan y diseñan estrategias que incluyen ganancias económicas, sociales y ambientales.

Se está viviendo la transición de modelos filantrópicos y poco vinculados con las estrategias de negocio de las empresas, hacia modelos donde se trabaja en la vinculación entre sostenibilidad y competitividad. Es decir, se está trabajando en identificar prácticas con un mayor impacto social, económico y ambiental , aseguró Miguel Aldaz, especialista líder en operaciones de la Oficina de Alianzas Estratégicas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en América Latina.

Los negocios están siendo elementos diferenciadores para impulsar la competitividad, por eso -dijo- surgió la necesidad por parte del BID de crear CSR Innolabs, un laboratorio integrado por las empresas Cemex, Citi, Gas Natural Fenosa, PepsiCo y Microsoft para afrontar retos comunes en la región con la perspectiva de la sostenibilidad.

El impacto de cualquier actuación en este sentido es mayor mediante la creación de redes y el trabajo en conjunto, por ello nuestra Oficina impulsó la creación de este grupo de grandes corporaciones líderes en Responsabilidad Social Empresarial (RSE) para identificar y retar las barreras de la RSE en la región , agregó.

El rol que tendrá el Banco en esta iniciativa será de coordinación e incentivación, además de ayudar a darle visibilidad, eficiencia e impacto a los esfuerzos de las empresas, gracias a su capacidad de convocatoria, su relación con los gobiernos y su red de operaciones, explicó.

Sin dar detalles sobre la inversión en este proyecto, aseguró que ésta es modesta comparándola con los resultados que esperan conseguir, mientras que la contribución de las empresas es su conocimiento, experiencia y liderazgo en la materia.

Resolver temas como la inseguridad alimentaria, la deforestación o la erosión requieren de la participación activa de los gobiernos, sector privado y sociedad, y para que ésta sea fructífera tiene que estar basada en entender la RSE como factor clave de la competitividad, concluyó.

PLATAFORMA DE NEGOCIOS VERDES

INTERCAMBIARÁN EXPERIENCIAS

La dinámica de la primera edición de CSR Innolabs, explicó Aldaz, consiste en sesiones de trabajo online y tres reuniones presenciales con representantes de las empresas. Esta semana se reunirán en Río+20, donde profundizarán sobre sus prácticas en RSE y pondrán en marcha proyectos que se están desarrollando.

Los trabajos de las firmas se enfocan en negocios de la base de la pirámide y en emprendimiento social y ambiental; así como en promover proyectos piloto en negocios inclusivos o para combatir el cambio climático.

Un ejemplo es el programa Nuevas Oportunidades de Empleo, en el que colaboran Cemex y Microsoft, que capacitará a 1 millón de jóvenes para su primer empleo.

Otro tema que analizan es el desarrollo de métricas para evaluar el emprendimiento o el impacto social de los proyectos.

En los próximos meses, adelantó, publicarán como parte de esta experiencia unos cuadernos donde se explorará sobre la RSE, la sustentabilidad, tendencias, retos y proyectos innovadores.

diana.salado@eleconomista.mx