Sao Paulo.- La Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica de Perú (RDFO) no consigue aprovechar sus 13,500 kilómetros de tendidos de fibra óptica y conexiones mayoristas a 180 capitales provinciales, debido a que mientras se concibió en la Ley 29904 se contemplaron poco las superposiciones de las redes que terceros operadores irían construyendo por su estrategia comercial propia con el pasar del tiempo por todo el territorio peruano.

Esta red, que en 2012 se pensó como el camino para aumentar la conectividad de Perú, causa hoy más contrariedades que satisfacciones al Estado peruano y a la empresa concesionaria Azteca Comunicaciones por la subutilización de su infraestructura, pues a casi tres años de haber entrado en pleno funcionamiento su tráfico de información supone alrededor del 15% de todo lo que su capacidad de fibra puede ofrecer al mercado; por ello el Grupo Salinas, controladora de Azteca Comunicaciones, expone continuamente en sus reportes a la Bolsa Mexicana de Valores que buscará la mejor alternativa para ese negocio.

 

El mantenimiento de la Red Dorsal parece inviable y por eso Lima solicitó una opinión al Banco Mundial, quien de tres posibles alternativas en dos se decantó por una optimización del contrato entregado a Azteca Comunicaciones y sólo en la tercera posibilidad planteó una desinversión de activos, con la propuesta de que el Estado opere la red en aquellos tramos donde no existan competidores, esboza la viceministra de Comunicaciones de Perú, Virginia Nakagawa Morales.

Diligente, muy expresiva y práctica en sus comentarios como cuenta que gusta ser con su trabajo diario también, la viceministra Nakagawa Morales agrega en una entrevista desde Futurecom 2019 sus experiencias y recomendaciones para CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos y cuenta cómo afectó a su área el pulso político de hace unas semanas entre el presidente Martín Vizcarra y el Congreso de Perú.

—¿Temió que por ese momento político hubiera tenido que dejar el gobierno repentinamente y por tanto todos los proyectos de su sector?

—El funcionario público debe darse cuenta de que el puesto lo tenemos prestado y que debemos formar escuela para cuando nos toque marcharnos. Si yo salía así, dejaba gente preparada; muy comprometida con Perú y su industria de telecomunicaciones, completamente lista para asumir esos puestos. La orden del presidente fue que todos los órganos técnicos hiciéramos nuestro trabajo normal y nos dijo que los decretos de urgencia, si los hubiese, sólo serían los necesarios y todos pasarían por un filtro de transparencia, como corresponde en la legalidad. En el sector público de mi país yo estaré hasta que me necesiten.

—Si en México, en el plan del proyecto mayorista de CFE Telecomunicaciones le dijeran que necesitan un comentario suyo, ¿qué les diría con respecto a la experiencia con la Red Dorsal de Perú?

—En el tema de lecciones aprendidas hay que cuidar la inversión tanto pública como la privada. Estamos en un mercado donde hay más inversión privada y si sólo fuera inversión pública no habría problema, pero no es así y por eso debemos ser cuidadosos con las reglas y las señales que enviamos. No hay que pensar que esa red va a ser la única, pues qué pasa si entra allí la competencia: la red pública qué, ¿se va, se queda o sólo conseguirá subsidios en esa parte donde la competencia no llega? Porque los privados, la competencia, cuando llegue va a decir “ya llegué, retírate, pues con tus subsidios me haces competencia desleal”.

Más allá de pensar en buenas intenciones para generar conectividad porque sí con una empresa pública, debemos establecer reglas muy claras y fuertes, para que cuando la competencia privada llegue no se generen incentivos perversos o se desincentive la inversión. Hay que proteger la inversión pública como la inversión privada porque ambas son escasas y poner en el centro de todas nuestras políticas públicas siempre al ciudadano.

—Poniendo en el centro a la Red Dorsal y a reserva de que le pregunte directamente a la empresa Azteca Comunicaciones, ¿qué pasa con esa red que no funciona como se concibió?

—Esta concesión se dio en 2014 y partió de un principio de que las empresas privadas no tenían red de telecomunicaciones de fibra óptica en las zonas rurales y de interés social. Entonces el Estado vino e invirtió en una red para que fuera un carrier de carriers; un operador neutro que diera servicios a otras operadoras, que no tiene usuarios de última milla, pero que puede facilitar que las empresas privadas, las del tráfico del Estado y los proyectos regionales de conectividad, que son 22, llenaran la fibra óptica que se encuentra ahí.

Pero las empresas privadas comenzaron a crecer con su red. Bitel, Telefónica, Claro establecieron su red y generaron competencia y como esas empresas pueden dar descuentos por volumen, tienen una flexibilidad;  no como una empresa tan regulada como fue este carrier de carriers, que se pensó así en ese tiempo por un tema de transparencia y para garantizar la no discriminación. Obviamente el tráfico se fue para allá.

La red está construida en tiempo. Es una red muy potente, de última tecnología. Ha pasado todas las pruebas y está siendo analizada por el regulador, quizá con algunos ajustes mínimos pero está muy bien. Pero no está siendo usada a toda la capacidad que tiene.

—¿Entonces no está siendo rentable para el Estado ni para Azteca Comunicaciones?

—El Estado está pagando. El Estado peruano nunca ha dejado de cumplir con sus obligaciones económicas. Cuando se hizo el contrato se dijo que el Estado pagaría el Capex (inversión) y el Opex (costo), así que no había demasiada preocupación para el concesionario, porque el Estado garantizaba los pagos hasta que esto se fuera llenando de tráfico se creó un fideicomiso, donde el Estado pagaba el 80% y la empresa 20%, así la empresa podría ir pagando.

—¿Qué alternativas han buscado para solucionar este problema?

—Se buscaron propuestas ¿y qué ocurrió? Que por primera vez el Estado no recibe una solicitud de adenda, sino que el Estado se la pone y le dice “te doy flexibilidad tarifaria para que puedas responder a este nuevo entorno de competencia”.

La empresa no lo quiso. No nos quedó clara esa respuesta, porque le estábamos dando lo que todos los analistas decían que le diéramos: flexibilidad en tarifas, que por negocio y ataque de la competencia en cierta zona, entonces allí pudiera dar descuentos tarifarios por volumen, con lo cual se vuelve atractiva para que la gente vaya a ella, sobre todo si tiene una red de última tecnología y que además garantiza de manera absoluta que no hay una discriminación.

Paralelamente y dentro del absoluto respeto de los contratos, porque vamos a cumplir hasta el último momento de las obligaciones contractuales por un tema de certidumbre en el clima de la inversión, solicitamos al Banco Mundial una opinión porque los proyectos regionales se han comenzado a activar y va comenzar a fluir el tráfico y se tiene que enganchar con la Red Dorsal que resulta ser la más cara. Entonces eso va contra los objetivos de la política pública, pues cómo les voy a decir las entidades públicas y a los colegios rurales que paguen las tarifas más caras.

—Se ha destacado que Azteca Comunicaciones podría manejar tráfico internacional, como manera para solventar esas complicaciones, ¿lo puede aclarar?

—Azteca tiene nodos internacionales en Ecuador, Chile, Brasil y Bolivia, pero no puede pasar tráfico internacional y eso porque ese criterio se estableció en un reglamento de banda ancha que ahora estamos planteando su modificación. Si Azteca quiere pasar tráfico internacional lo podrá hacer. Lima es hub y la Red Dorsal llega a Lima, por lo que con una última milla podría darle conectividad a Ecuador, Bolivia, Chile, Brasil y Colombia; podría pasar ese tráfico sin afectar la competencia y ser un generador de tráfico que llegue hacia los cables submarinos, dando así una redundancia necesaria a todos los demás países. Eso es una posibilidad real.

—Si Azteca Comunicaciones viene y pide esa habilitación o si anuncia su salida de la Red Dorsal, ¿se la concederían?

—Las redes dorsales ya podrán dar tráfico internacional y si Azteca quiere, viene y firma una adenda con nosotros, nosotros se la damos. Ocurre que las redes dorsales ya van a poder dar descuento por volumen en las zonas donde tengan competencia y además donde das descuento por volumen, pero pierdes el subsidio, porque nosotros debemos proteger los recursos del Estado que van a donde la empresa privada no va.

Si quiere vender, el contrato establece que una opción de ese tipo, previo conocimiento y aprobación del ministerio, no vemos porqué no. No hay nada que no se pueda conversar, siempre que se ponga en el centro al ciudadano. Cada quien toma su decisión de negocio; si quieres sigues como estás o si quieres entras a otra competencia.