La sureña ciudad japonesa de Osaka podría contar con su primer casino para el 2023 ó 2024 a más tardar, luego de que el gabinete de gobierno aprobó las normas de integración y operación de los centros turísticos y las casas de juegos.

Al menos esa es la perspectiva de operadores turísticos, empresarios japoneses e internacionales del juego y gobiernos locales en Japón, que sin embargo se enfrentan a la mecánica legislativa y la opinión pública.

Entre las normas aprobadas figura que la población local deberá pagar 55 dólares por su ingreso al piso de juegos, mientras los turistas podrán hacerlo sin costo.

También la población tendrá limitada a tres veces por semana y diez al mes en total sus visitas a los casinos, mientras los turistas extranjero lo podrán hacer de manera ilimitada.

Como identificación para el acceso se necesitará el número de la tarjeta de identidad para la población japonesa, mientras el pasaporte será la llave para los turistas.

También se establecerá un comité de expertos para supervisar el cumplimiento de las regla por parte de estos centros de juego, y habrá reglas para tratar la adicción a esta actividad.

En el inicio sólo tres localidades japonesas serán aprobadas para contar con casinos, lo que ya preocupa a las ciudades más pequeñas de quedar en desventaja, explicó The Japan Times.

La aprobación por parte del gabinete de gobierno de las normas de integración y operación de los centros turísticos y los casinos no significa que estén aprobados a cien por ciento.

Esas normas deben de ser convertidas en ley por la Dieta (cámara baja del Parlamento japonés), pero no hay certeza de que sea en su actual periodo, que concluye el 30 de junio.

Varios escándalos de presunta corrupción en el gabinete del primer ministro Shinzo Abe, y la fuerte preocupación política y social sobre la adicción al juego, obran en contra de una aprobación pronta.

Por lo pronto el pasado marzo una encuesta elaborada por la agencia Kyodo mostró que 65% de quienes respondieron se oponían a estos centros, en particular por los problemas de adicción.

Las ciudades japonesas que podrían albergar un casino los ven como una fuente de ingresos ante el alza en los costos para atender a la población de la tercera edad, mientras caen las entradas provenientes de la población joven.

En ese marco de más gastos y menos ingresos, para muchas ciudades japonesas los casinos se erigen como una importante fuente de ingresos y motor para sus economías.