Las estrategias que está llevando a cabo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador sobre el manejo de los precios de la gasolina y el diesel están alejadas para que dicho mercado funcione con base en la oferta y demanda como se contempló en la reforma energética del 2014, comentaron expertos.

Alejandro Limón, investigador de energía y finanzas públicas del Centro de Investigación Económica Presupuestaria (CIEP), explicó que indexar los precios de la gasolina a la inflación y establecer el estímulo fiscal son medidas que dañan la salud y estabilidad de las finanzas públicas en el largo plazo.

“Lo que se está haciendo es un mecanismo muy parecido al que se tenía antes del 2014, que es sacrificar recaudación vía IEPS con tal de mantener los precios estables. Es un poco riesgosa la jugada porque en las fórmulas que publicaron no hay un límite de cuánto podría reducirse el estímulo fiscal”.

Remarcó que si bien el gobierno federal contempla obtener ingresos por IEPS a la gasolina por 269,300.5 millones de pesos al cierre del 2019, la Ley de Ingresos de la Federación no está contemplando las variaciones en el estímulo fiscal que se hacen mediante bajar o subir la cuota del IEPS que se cobra a consumidores.

“Si por cualquier razón, el precio de la gasolina llega a subir a más de 70 dólares el barril, no hay un límite para que el estímulo fiscal pueda frenar (...) Con lo anterior es posible que tengamos un IEPS negativo, como lo vimos en 2014, 2013 y 2012, y en toda la historia (antes de la reforma energética)”.

Al respecto, Jorge Sánchez Tello, director de investigación aplicada de la Fundación de Estudios Financieros (Fundef) coincidió en que la estrategia del nuevo gobierno es un paso hacia atrás y se deben acabar los dogmas de que la gasolina debe ser barata.

“El control de precios tarde o temprano termina por afectar a las personas porque puede haber escasez del producto, poca inversión y mala calidad, por lo que lo ideal es que se diera ese paso a la liberación”.

A favor de acotar volatilidad

David Shields, experto en el sector energético, comentó que si bien todavía se tiene un control sobre los precios de la gasolina, el objetivo es mantener el precio al nivel de la inflación, lo que a su vez abona a la estabilidad económica.

Detalló que liberar el precio de la molécula implica absorber la volatilidad que se vive en los precios internacionales del petróleo y la gasolina; así como el tipo de cambio, por lo que es bueno contar con el IEPS como un mediador para que lo consumidores no resientan esa volatilidad.

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