En Sonora, Sinaloa y Tamaulipas arrancaron las siembras experimentales de las 15 solicitudes autorizadas por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) de la Secretaría de Agricultura.

Esto representará una inversión en los próximos tres años de 400 millones de dólares en investigación, producción de semillas e infraestructura (almacenaje).

En total fueron 35 solicitudes las que se realizaron, de la cuales cuatro ya se rechazaron. Las semillas que se utilizarán son de maíces resistentes al ataque de insectos a la raíz, follaje y olote de la planta.

Esto marca el arranque que permite acelerar el paso para entrar a la nueva generación de semillas genéticamente modificadas.

Cabe mencionar que México aún debe cumplir con varias etapas para llegar a la comercialización. Así, en el caso del maíz se inició la fase experimental; la soya se encuentra en fase piloto, lo que limita la producción de granos en territorio nacional como para abastecer a la industria alimenticia.

Según los productores, en cinco años podríamos ser autosuficientes en maíz amarillo, sobre todo si se considera a los estados altamente productores.

En Estados Unidos, el Departamento de Agricultura ya otorgó a Dupont-Pioneer autorización para sembrar soya Plenish, la cual tiene altos niveles de ácido oléico, lo que aumenta significativamente la estabilidad del aceite y proporciona una mayor flexibilidad en las aplicaciones en alimentos, y se obtiene un producto con cero grasas trans.

En el caso de Monsanto, el maíz SmartStax está a la espera de su lanzamiento comercial en este año.

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