La industria aeroespacial enfrenta un problema de acumulación de aviones nuevos, derivado de la contracción en la demanda de transporte aéreo y a la disminución de las flotas a causa de la pandemia de Covid-19. De acuerdo con la firma estadounidense de consultoría de gestión global Oliver Wyman, esta situación podría tardar hasta cinco años en empezar a resolverse.

En enero del 2020, existían alrededor de 27,500 aviones en servicio en todo el mundo, de los cuales apenas 7,500 siguen volando, es decir, la aviación global ha sufrido una dramática reducción de aproximadamente 70% de su flota.

De acuerdo con los expertos de Oliver Wyman, es poco probable que la flota mundial supere los 27,000 aviones operativos sino hasta finales del 2022, si es que se da una recuperación rápida.

La acumulación de inventario, producto de las cientos de órdenes de aeronaves nuevas realizadas antes de la pandemia originó un desajuste entre la producción y entrega de aviones, y es de esperar que las unidades sin comprador sean las primeras en venderse una vez que haya signos de mejoría en la industria. Sin embargo, serán comprados a precios reducidos.

“Es difícil recordar que solo hace cuatro meses la industria aeroespacial estaba produciendo aviones a tasas sin precedentes (...) En aquel entonces, se temía que no hubiera suficientes pilotos o mecánicos para manejar lo que parecía una demanda insaciable de viajes aéreos”, apuntaron Buchard y Aso, expertos de Oliver Wyman

Esta crisis obligará a los actores de la industria a consolidar sus operaciones y realizar sus tareas de la manera más eficiente. Buchard y Aso prevén que la puesta en tierra de la mayor parte de la flota mundial repercutirá en toda la industria. Las aerolíneas y arrendadores dudarán en pedir nuevos aviones, pero antes deberán planear cómo eficientar sus flotas con la llegada de aeronaves pedidas anteriormente.

A esto debe añadirse la situación de los aviones 737 MAX, producidos durante el 2019 pero que no han sido entregados a causa de su puesta en tierra en todo el mundo desde marzo del año pasado.

“Antes del covid esperábamos que se entragaran 1,066 nuevos aviones de fuselaje estrecho en el 2020, y ese pronóstico se ha reducido a 522 desde la llegada del nuevo coronavirus. Se está gestando una reducción en la producción, una que aún no es lo suficientemente profunda como para igualar la caída en las entregas. Estimamos que habrá en producción entre 100 y 200 aviones de cola blanca, aviones sin compradores”.