Concluida la presidencia argentina, y ahora con el Mercosur en manos de Brasil, el gobierno de Jair Bolsonaro reveló el cronograma de reducción de aranceles que forma parte del acuerdo de asociación estratégica con la Unión Europea (UE), firmado en julio de 2019, y que supondrá la desaparición de barreras a la importación de bienes del viejo continente. Este y otros otros detalles de la negociación que permanecían reservados fueron publicados la semana pasada por la cancillería brasileña y la Comisión Europea.

Resistido en una considerable porción de la industria argentina y brasileña, rechazado de plano por el agro europeo y los ambientalistas, el acuerdo entre el Mercosur y la UE supondrá la eliminación del 72% de los aranceles de importación que hoy en día pesan sobre la producción europea, en un cronograma de desgravación tarifaria que comenzará, para algunos sectores, cuando se ratifique el tratado, y se ampliará con reducción de las cargas impositivas en cuatro, ocho, 10 o 15 años.

Los documentos a los que accedió El Cronista también revelan las concesiones que ofreció Argentina durante el gobierno de Mauricio Macri. Por ejemplo, el Gobierno deberá abrir una cuota de importación de 15,500 vehículos europeos con un arancel del 50% más bajo al actual, es decir, del 17.5%, cuando se ponga en marcha el acuerdo, para luego ir avanzando a una eliminación gradual de los tributos hasta llegar al 15% en unidades terminadas. Del mismo modo, muchos de las autopartes gravadas con el 35% o 20% se unificarán en gravámenes del 10%.

Otros bienes industriales que hoy en día tributan la tarifa más alta, del 35%, se verán sensiblemente reducidos a la hora de ser importados. Por ejemplo, los neumáticos para todo tipo de rodados, pasarán a pagar un arancel del 10 por ciento. Buena parte de la indumentaria y sus insumos, que pagan entre 35% y 26%, pasarán a pagar 8%; el calzado, con aranceles de 35% o 20%, pasará a 10 por ciento. A contramano de estos sectores sensibles, sobre los que habrá más competencia, la industria del cuero y la marroquinería quedó protegida, con tarifas que incluso serán más altas que las actualmente vigentes.

Argentina no hizo reservas excluyentes en ningún sector, mientras Uruguay se reservó el derecho de mantener monopolios en el sector petrolífero y Brasil se guardó el derecho de aplicar monopolios de importación y exportación en el sector del petróleo y gas, y la minería para uso nuclear.

Asimismo, la Argentina facilitará desde la entrada en vigor del acuerdo y por los primeros cinco años la participación de empresas europeas en contratos estatales.