La aprobación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) reduciría la aversión al riesgo, afirmó Luis Aguirre, presidente del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index).

Destacó que el proceso de ratificación del T-MEC se está dando en el contexto de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la elección presidencial de Estados Unidos, la desaceleración económica de la Unión Europea y el Brexit.

“La ratificación del T-MEC generaría confianza a la industria de la exportación”, dijo Aguirre en una conferencia de prensa.

Ya con la ratificación del Senado de la República del T-MEC, México espera que sus dos socios también ratifiquen este pacto, el cual sustituiría al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), vigente desde 1994.

También la importancia de poner en vigencia el T-MEC se incrementa por la amenaza de la administración Trump de elevar en forma generalizada los aranceles a las importaciones de productos automotrices (con cupos para México y Canadá) y las negociaciones comerciales de Estados Unidos con Japón y la Unión Europea en forma separada.

Si bien el núcleo del contenido del T-MEC se construyó sobre el TLCAN, el nuevo acuerdo incluye una serie de cambios y adiciones que, en muchos casos, significaron concesiones por parte de Canadá y México.

Dadas las circunstancias en las que se negoció el acuerdo, el hecho de que se alcanzara un nuevo pacto es, por sí solo, un triunfo, ya que indica más certeza para México y Canadá, y por lo tanto, un entorno más estable para la inversión empresarial.

Pero mientras no entre en vigor, existe cierta incertidumbre sobre el futuro regional. Y aun si se ratifica el T-MEC, las revisiones conjuntas programadas cada seis años brindarán la oportunidad de realizar ajustes de acuerdo con las prioridades nacionales de Estados Unidos, Canadá y México.

“La ratificación del T-MEC por parte de Estados Unidos y Canadá es vital para el intercambio comercial de México”, afirmó Aguirre.

Las cadenas en la región se han fortalecido con un mayor volumen de comercio y se prevé que el T-MEC integré más las cadenas de valor de América del Norte, debido a sus exigencias de mayor contenido de valor regional para gozar de las ventajas arancelarias.

La profundización de la integración de la fabricación entre las partes del TLCAN ha cambiado significativamente la naturaleza de la relación económica trilateral. Los tres países no se venden simplemente productos terminados, sino que cada vez más los producen juntos.

Como resultado, las cadenas de suministro han cruzado cada vez más las fronteras nacionales a medida que el trabajo de fabricación se realiza donde es más eficiente.

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