Los principales analistas del sector energético nacional coinciden en que "se requiere un cambio constitucional y regulatorio para maximizar la utilidad de la explotación de los hidrocarburos y la seguridad energética nacional", situación que recomiendan a los legisladores a través del estudio Un nuevo comienzo para el petróleo mexicano .

En el texto, publicado por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y el Woodrow Wilson International Centers for Scholars, 18 investigadores de la talla de John Padilla, Juan Pardinas, Miriam Grunstein, Duncan Wood y el propio consejero de Pemex, Fluvio Ruiz, o los subsecretarios de la Secretaría de Energía, Lourdes Melgar y Javier Estrada, analizan los problemas que enfrenta el sector de hidrocarburos del país y los principios más importantes que deben guiar una reforma de este sector en México.

Según sus consideraciones, el modelo actual del sector de hidrocarburos en México ya no puede garantizar la seguridad energética nacional, dejó de maximizar la utilidad económica que aportan los hidrocarburos a la nación y está llegando al punto en el que ni siquiera será capaz de proveer las rentas económicas que el gobierno federal requiere.

Por tanto, urge una reforma cuyo debate debe estar basado en definiciones claras y comunes de conceptos clave para evitar confusiones y asegurar que se alcance un verdadero consenso político y social acerca de cómo organizar la industria nacional.

Se requiere un cambio constitucional y regulatorio para poder llegar a estas metas , aseveran, las experiencias noruega, colombiana y brasileña sugieren maneras en las que esto se ha logrado .

Según los autores, el ambiente económico y político actual es favorable a un cambio significativo en el sector, pues entre la mayoría de los principales actores políticos existe un consenso acerca de la necesidad de la reforma.

Por tanto, los nuevos arreglos constitucionales deben quedar escritos de tal manera que maximicen la flexibilidad que requiere la empresa pública y el Estado para tomar decisiones estratégicas de negocio, sin renunciar a la rectoría económica.

Finalmente, coinciden en que se necesita otorgar a Pemex mayor libertad financiera y operativa ya que como está ahora, la paraestatal carece de la tecnología, experiencia y capital necesarios para explotar las enormes reservas de hidrocarburos que existen en las aguas profundas del Golfo de México y los yacimientos no convencionales.

Además debe permitírsele formar sociedades e invertir en tecnología, capital humano para exploración y producción, además de obtener ganancias para ser autosustentable, sacándolo del presupuesto de egresos y fortaleciendo a los reguladores para garantizar reglas de acción competitiva que atraiga inversiones a largo plazo.