La caída de 3.2% en la industria de la construcción entre enero y mayo pasados (principalmente por la baja inversión pública), además de causar incertidumbre en el sector privado para desarrollar infraestructura, ha encendido los focos rojos, porque ya hay “muchas empresas”, sobre todo pequeñas y medianas, que están a punto de cerrar al no tener las condiciones necesarias de sostener sus gastos, afirmó Eduardo Ramírez.

El presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) dijo que ha sido un inicio de sexenio complicado, más de lo esperado, y que también se han impactado en las cadenas de proveeduría (asfaltos, cemento, concreto, madera, vidrios, maquinaria), aunque hay confianza de que en el segundo semestre comiencen a fluir con intensidad los recursos presupuestales.

Dicha situación, que se estima ha dejado de generar unos 100,000 empleos, se agudizó en mayo, cuando la caída registrada fue de 9.8%, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). En el último mes y medio no se han presentado elementos para considerar que la situación mejorará, por lo que Ramírez estima que al cierre del año la actividad tenga un crecimiento, en el mejor de los casos, de 0%, en el 2018 se incrementó 0.6 por ciento.

“Hemos tenido esta semana reuniones con los presidentes de nuestras delegaciones estatales y son quienes nos refieren que hay constructoras que pueden dejar de operar porque no hay generación de empleo. Es una situación que se vive prácticamente en todo el país. Hay una baja muy importante no solamente de la obra federal sino en la estatal y municipal”, explicó.

En reciente reporte, el Centro de Estudios Económicos del Sector de la Construcción (CEESCO), comentó que la contracción referida en los primeros cinco meses del año es la mayor registrada por la industria en un periodo similar desde el 2009.

El comportamiento de la construcción fue: el subsector obras de ingeniería civil (obra pública) continuó con su declive al registrar un descenso de 4.8%, mientras que el de edificación (obra privada) confirmó su tendencia a la baja con una baja de 1.9%, lo que significó su peor desempeño para un periodo similar desde el 2011, y los trabajos especializados tuvieron una caída de 8.2 por ciento.

Desde la perspectiva del representante de los constructores, es urgente que el gobierno federal libere los recursos que fueron destinados este año, principalmente, para tareas de conservación y mantenimiento de la infraestructura actual, toda vez que al mes pasado únicamente se habían contratado obras por 72,332.3 millones de pesos, lo que representa 19% del total.

“Entendemos que la construcción es cíclica y cada seis años nos enfrentamos al grave problema de la falta de planeación, lo que genera volver a empezar y agarrar ritmo, toma su tiempo. Estamos seguros de que en el segundo semestre, como sucede también en los cambios de gobierno, se invertirá más, pero el tema es que es cuando tenemos más lluvias y las obras se empiezan a retrasar”.

El titular de CMIC afirmó que, sin querer justificar, el inicio del presidente Andrés Manuel López Obrador es “muy parecido” al de Enrique Peña Nieto, aunque hay más incertidumbre.

“Pienso que a estas fechas deberíamos llevar un avance de inversión pública de 50% del monto total, pero vamos en 19%, por eso es que nos hemos reunido con diferentes dependencias para comentar la necesidad de invertir de la mano de empresas formales para detonar la economía. No podemos esperar más, el gobierno sabe que cuenta con nosotros”, dijo.

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