El ciberataque del viernes pasado al ducto de combustibles de la compañía Colonial Pipeline tendría repercusiones en el suministro, precios y los estímulos que otorga el gobierno a los petrolíferos en México si ocurren retrasos en los planes de reactivación, ya que por el oleoducto hackeado se transportan 2.5 millones de barriles diarios de combustibles desde Texas hasta Nueva Jersey. Ese monto representa el 45% del suministro total de combustibles a la Costa Este de Estados Unidos, explicaron expertos a El Economista.

Para Arturo Carranza, analista del sector energético, el ciberataque ha levantado una serie de interrogantes como la afectación al suministro de combustibles en la Costa Este y aunque la administración de Biden relajó la regulación sobre el transporte de combustible por carretera para permitir que las empresas con capacidad para transportar por tierra los productos refinados puedan trabajar más horas al día, la intención es minimizar la posibilidad de que los consumidores no puedan acceder a gasolinas, diésel y otros combustibles. 

“En la medida que el oleoducto tarde en regresar a su capacidad de operación, los precios de los combustibles en la Unión Americana podrían tener aumentos. Para evitar impactos abruptos, ayudará mucho que el oleoducto recupere su capacidad hacia el viernes de esta semana”, dijo Carranza. 

El experto explicó que es difícil observar que este evento genere impactos en los precios de las gasolinas en México. Sobre todo, porque los cuellos de botella para transportar los combustibles se presentan de Texas hacia los estados del norte de la Unión Americana. El transporte hacia el Sur, por el contrario, no presenta afectaciones. En todo caso, no se deben descartar aumentos, sobre todo si el oleoducto tarda en recuperar operación.

“El ciberataque nos recuerda la fragilidad de los sistemas energéticos en el mundo. Conforme las tecnologías de la información toman cada vez una mayor relevancia en la parte operativa, los sistemas se vuelven más vulnerable. Por eso, la inversión en ciberseguridad se tiene que entender como una prioridad”, aseveró. 

Por su parte, el analista Ramsés Pech, comentó que el ataque no sólo afecta al mercado interno de EUA sino al precio del petróleo, venta de combustibles de exportación a otros países que tienen déficit o nula producción.

“A México le afectará debido que al subir el precio de la gasolina y diésel, tendrá que incrementar el estímulo el próximo viernes, y esto dependerá del tiempo que tarde el ducto en estar cerrado”, aseguró Pech. 

Además, puede desencadenarse un problema de logística de transporte que incrementará los costos para llegar a los centros de almacenamiento que incluso desde hoy no operan con regularidad. A la vez, se podría bajar la utilización de las refinerías de Estados Unidos y su producto de exportación, con menor oferta a precios más altos para sus compradores, como México. 

“México, la tiene complicada: con precio alto y con afectación de envío de combustibles, los cuales dependerán qué tan saturados estén los puertos, ferrocarriles y vías de transporte alternas”, detalló el especialista.

karol.garcia@eleconomista.mx