El ministro alemán de Transportes, Alexander Dobrindt, adelantó este domingo que se pondrán en marcha en el país controles de emisiones contaminantes para los coches sin aviso previo, al estilo de las pruebas de dopaje , para evitar que pueda repetirse el escándalo de los motores diésel trucados de Volkswagen.

En una entrevista con el dominical Bild am Sonntag , Dobrindt defiende la implantación de estas pruebas aleatorias que permitirían, por ejemplo, controlar un día por sorpresa las emisiones de determinados coches de una empresa de alquiler.

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Estas pruebas adicionales deberían ayudar a recuperar la confianza en la industria del automóvil perdida tras el escándalo de Volkswagen , señaló. Según explica, en la Oficina Federal de Vehículos a Motor (KBA) se están creando instalaciones de pruebas bajo la supervisión del Ministerio de Transportes.

Al margen de esta cuestión, Dobrindt ratifica la apuesta alemana de conseguir que en el 2020 haya en el país un millón de coches eléctricos. La meta es ambiciosa, si se tiene en cuenta que el año pasado, de los 3.2 millones de coches matriculados en Alemania, sólo 12,363 eran eléctricos.

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Mientras el Gobierno debate la posibilidad de subvencionar la compra de este tipo de vehículos, el ministro avanzó que se destinarán 300 millones de euros para levantar en el país 15,000 puntos de recarga adicionales, instalaciones que podrían gestionar inversores privados.

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