Estados Unidos amenazó con imponer aranceles anuales hasta por 450,000 millones de dólares a importaciones originarias de China (equivalentes a 86% del total), si este país asiático aplica represalias por las medidas restrictivas estadounidenses.

Durante el 2017, las importaciones estadounidenses de productos de origen chino sumaron 526,000 millones de dólares, mientras que las exportaciones de Estados Unidos a China fueron por 130,000 millones de dólares.

La administración del presidente Donald Trump anunció oficialmente el 15 de junio que impondrá, en dos etapas, aranceles de 25% a las importaciones de productos chinos con un valor de 50,000 millones de dólares, la primera de las cuales inicia el 6 de julio.

Unos minutos después de esa comunicación, China replicó que impondrá medidas de represalia contra Estados Unidos con un impacto similar y emitió un recordatorio de que los aranceles anularán los acuerdos previamente negociados bilateralmente sobre el comercio.

Trump advirtió este lunes que si China aplica tales represalias, Estados Unidos responderá con aranceles adicionales sobre un comercio de 200,000 millones de dólares y que si China responde con más represalias, fijará aranceles por otros 200,000 millones de dólares, lo que en conjunto sumaría impuestos a la importación por 450,000 millones de dólares.

Pero las amenazas de Trump no fueron suficientes, al menos en el discurso. El Ministerio de Comercio de China informó el lunes por la noche que hará un fuerte contraataque si Estados Unidos aumenta los aranceles a las importaciones de productos chinos.

“Si el lado estadounidense se vuelve irracional y publica una lista, China deberá adoptar medidas integrales que combinen cantidad y calidad para hacer una fuerte contramedida”, expuso.

Trump argumentó que China no tiene intención de cambiar sus prácticas desleales relacionadas con la adquisición de propiedad intelectual y tecnología estadounidenses. “En lugar de alterar esas prácticas, ahora está amenazando a las empresas, los trabajadores y los agricultores de Estados Unidos que no han hecho nada malo”, comentó.

En esa misma línea, Peter Navarro, asesor comercial de la Casa Blanca, indicó que la decisión del presidente Trump de considerar aranceles sobre productos chinos es una medida defensiva frente a las prácticas desleales de comercio y propiedad intelectual.

“China se ha enfocado en las industrias estadounidenses del futuro y el presidente Trump entiende mejor que nadie que si China captura exitosamente estas industrias emergentes del futuro, América no tendrá futuro económico, mientras que su seguridad nacional se verá seriamente comprometida”, refirió Navarro. En este entorno, 58 agrupaciones empresariales hicieron un llamamiento a los líderes de los comités de Finanzas del Senado y de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes para equilibrar el poder en materia comercial del Congreso y del Ejecutivo de EU.

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