De acuerdo con especialistas de diversas instancias internacionales, en México existe una disociación entre las necesidades económicas y de crecimiento de la población y las políticas que se implementan sobre el crecimiento verde, situación que ha llevado a que el país pierda 0.3% del PIB cada año en el desgaste de la tierra y que se desperdicie un enorme potencial de desarrollo.

José Luis Samaniego, director de la división de Desarrollo Sustentable y Asentamientos Humanos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) aseguró que el potencial que se pierde en América Latina al no implementar políticas medioambientales es de un crecimiento de hasta 4% del PIB anual de las naciones, lo que vuelve urgente tomar en cuenta estas consideraciones.

"Se requiere, entre muchas otras medidas, de una modificación de la estructura invisible como son los subsidios regresivos así como de cambios en el modelo recaudatorio, junto con una reforma a la extracción y distribución de combustibles fósiles y otra al sector de la electricidad", afirmó el experto.

Además, dijo, es necesario aplicarle a la población el costeo pleno del transporte público y a los autos nuevos el precio por las externalidades ambientales, con el fin de incentivar su calidad y transición hacia fuentes renovables; la meta con estas medidas, dijo, es recaudar 2 puntos del PIB al 2025, tal como lo hacen el resto de los países miembros de la OCDE.

Por su parte, el director del Departamento de Desarrollo Sostenible de la Región de Latinoamérica y el Caribe del Banco Mundial, Jorge Ijjjaz Vázquez, explicó que la relación entre pobreza y medio ambiente es evidente en los indicadores para inversionistas y que las ciudades que no tienen crecimiento verde, movilidad, pierden competitividad e inversiones, como ocurre en las principales urbes del país donde los temas ambientales quedan rezagados en el orden de prioridades para los gobiernos.

"No todo el crecimiento verde es inclusivo o equitativo particularmente en América Latina, que sigue siendo la región más desigual en el mundo, situación que se convierte en un círculo ya que a su vez pierde oportunidades de crecimiento con inversiones que mejorarían la calidad de vida de la población si se tomaran medidas integrales e incluyentes en una agenda de políticas verdes", expresó.

En este sentido, la representante para México del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) recordó que el 80% de la población en América Latina vive en las ciudades, donde se concentran el poder político y económico, creando una distorsión con el sostén de las mismas, que está en el campo, donde se requiere de inversiones y crecimiento sustentable para garantizar el bienestar social de todas las naciones.

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