Con el 30% de la población en México sin acceso a internet, se debe impulsar no sólo una política pública de conectividad universal, sino una que atienda, de manera prioritaria, aquellas regiones desconectadas, debido a que la adopción del servicio no ha sido homogénea.

Para The Social Intelligence Unit (The SIU) ambas políticas públicas deben tener el objetivo de que el Internet se vuelva una herramienta igualadora ya que, la plataforma es útil para impulsar el desarrollo social dados sus impactos positivos en el fomento a la libre expresión, el derecho a la información, educación y salud.

La semana pasada la Asociación de Internet.MX dio a conocer que, al cierre del 2017, en México el número de usuarios de internet llegó a 79.1 millones con los cuales alcanza una penetración de 67 por ciento.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2017, 17.4 millones de los hogares mexicanos (50.9% del total) cuenta con conexión a Internet, lo cual representó un crecimiento anual de 11.1% en relación con 2016.

Los tres estados con mayor proporción de hogares son Sonora (83 de cada 100 hogares); Baja California Sur (78 de cada 100), y la ciudad de México (75 de cada 100). En contraste, están los hogares en Chiapas (17 de cada 100); Tlaxcala (28 de cada 100), y Guerrero (32 de cada 100) que registran el mayor rezago.

Según The SIU, los estados con menor proporción de hogares con Internet tienen complicaciones geográficas y administrativas para el despliegue de infraestructura, así como un elevado número de personas por debajo de la línea de pobreza, convirtiéndolos en mercados poco atractivos para que los operadores tradicionales comercialicen el servicio.

El año pasado la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) advirtió que, una de las prioridades para mejorar la conectividad, es reducir al mínimo las barreras al despliegue de la infraestructura en los diferentes niveles administrativos (Federal, Estatal y Municipal).

Sin embargo, el reclamo de la industria son las trabas para el despliegue de infraestructura. En fechas recientes, Altán Redes, AT&T México, Telcel y Telefónica coincidieron que requieren de la simplificación de procesos para el despliegue de fibra óptica e infraestructura, así como un ambiente de competencia efectiva y certidumbre en sus inversiones.

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