Pese a que México es una potencia productora de vehículos pesados, en noviembre pasado aumentó 28% la importación de unidades usadas a nuestro país, lo que daña al mercado interno y agrava los problemas ambientales, al recibir chatarra del extranjero.

De acuerdo con la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT), durante noviembre del 2020 se importó 1,329 vehículos pesados usados, lo que representa un incremento de 27.9% con respecto a las 1,039 unidades importadas el mismo mes de 2019.

Tan sólo en el onceavo mes del año se importaron 72 tractocamiones usados por cada 100 unidades nuevas vendidas en el mercado mexicano.

Miguel Elizalde, presidente ejecutivo de la ANPACT dijo que “México no debería recibir chatarra de otros países, recordemos que los vehículos que más contaminan son los más viejos no los más nuevos. Es necesaria una solución integral que impulse la renovación de la flota sin que impacte al micro y pequeño empresario que tiene que retirar de circulación su vehículo. Estamos poniendo en riesgo la vida y la salud de las y los mexicanos al continuar envejeciendo la flota”.

El directivo enfatizó que “por eso es muy importante que el gobierno federal y la iniciativa privada trabajemos en varios frentes: que la Secretaría de Economía actualice en los siguientes días el decreto de importación de vehículos usados, que Semarnat actualice el acuerdo ambiental y que la Comisión Reguladora de Energía inicie el grupo de trabajo de la norma de calidad de petrolíferos, la cual nos dirá cuándo tendremos diésel de ultra bajo azufre en todo el territorio nacional”.

lilia.gonzález@eleconomista.mx

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