El presidente Andrés Manuel López Obrador ha reducido la promoción y ha aumentado la fiscalización del comercio exterior entre sus principales acciones en el sector durante sus primeros dos años de gobierno.

Defensivamente, logró sortear las políticas del presidente Donald Trump en dos vertientes: la eliminación de aranceles a las importaciones estadounidenses de acero y aluminio de México, tras imponer represalias; y la aprobación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), sobre todo con ciertas concesiones en materia automotriz y laboral.

Otros tres sucesos destacaron: la fallida candidatura de Jesús Seade a la Dirección General de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el seguimiento de negociaciones de tratados comerciales pendientes y la no politización por parte de López Obrador del comercio internacional, en especial durante las negociaciones del T-MEC.

Entre 2013 y 2018, ProMéxico, un fideicomiso público anteriormente supervisado por la Secretaría de Economía, atrajo 87,932 millones de dólares en inversiones plurianuales, generando 316,067 empleos, promoviendo 5,028 proyectos de exportación y habilitando 288 proyectos para producir u ofrecer bienes y servicios en mercados extranjeros. Pero en mayo de 2019, ProMéxico se disolvió y el fideicomiso transfirió sus responsabilidades de la Secretaría de Economía a la Secretaría de Relaciones Exteriores, con menores recursos asignados.

En otra arista, el gobierno de México implementó un programa de trabajo enfocado en aumentar la eficiencia recaudatoria y la cobranza sin necesidad de judicialización; el cual ha requerido de un trabajo coordinado entre las diversas áreas del Servicio de Administración Tributaria (SAT).

En el periodo enero-septiembre de 2020, mediante este programa se recaudaron 254,100 millones de pesos, los cuales consideran diversas acciones de Grandes Contribuyentes, fiscalización, comercio exterior, recuperación de cartera y acciones de vigilancia del cumplimiento de obligaciones.

Con relación a la fiscalización de comercio exterior, se ha puesto especial énfasis en identificar conductas evasivas en tiempo real de los sectores de mayor riesgo (automotriz, acerero, textil y confección, electrónicos, vinos y licores, entre otros), así como en el constante monitoreo de los contribuyentes que operan bajo programas especiales de comercio exterior (IMMEX, Certificación IVA/IEPS).

Asimismo, el programa anual de fiscalización de comercio exterior prevé aumentar la recaudación a través de la automatización de procesos y de una mayor percepción de riesgo entre los contribuyentes que realizan operaciones de importación y/o exportación.

En enero-septiembre de 2020, se recaudaron 40,200 millones de pesos por fiscalización de comercio exterior.

En paralelo, el gobierno de México ha continuado durante los últimos dos años con los procesos de negociación pendientes, incluidos los de la ampliación de la Alianza del Pacífico, el Tratado de Libre Comercio con Ecuador y la modernización del Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y México (TLCUEM). También ha proseguido con los cambios pactados en el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT), sin que Chile, Perú, Brunei y Malasia hayan puesto aún ese acuerdo en vigencia.

Comercio Exterior de México en un bienio

• El T-MEC entró en vigor el 1 de julio de 2020.

• ProMéxico se disolvió y el fideicomiso transfirió sus responsabilidades de la Secretaría de Economía a la Secretaría de Relaciones Exteriores.

• Jesús Seade perdió en su intento por dirigir la OMC.

• El gobierno de México ha aumentado la fiscalización del comercio exterior, sobre todo en grandes empresas.

• México ha logrado mantener su competitividad en el mercado de EU, a pesar de la política anti libre mercado de Donald Trump.

• México se ubicó como primer socio comercial de EU por primera vez en 2020.

roberto.morales@eleconomista.mx