La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) pidió subsidios al gobierno federal con el objetivo de compensar los costos asociados que le traerá la implementación de la nueva NOM 163 sobre eficiencia energética de combustible en vehículos automotores.

Según las armadoras automotrices, los costos netos (beneficios menos costos) equivalen a una media de 24,989 pesos por vehículo si entra en vigor la Norma Oficial Mexicana (NOM) 163.

Esta nueva norma, que estaba por publicarse y por la cual se ampararon las empresas afiliadas a la AMIA, obliga a que todos los vehículos nuevos alcancen un rendimiento promedio de 14.9 kilómetros por litro en el 2016, un estándar equiparable con el de Estados Unidos y Canadá, países donde ya se trabaja bajo estos estándares y a los que México exporta automóviles que deben cumplir con estos rendimientos.

En general, para que una norma sea creada en México debe ofrecer mayores beneficios que costos, un argumento que inicialmente las ensambladoras automotrices ofrecieron a la Comisión Federal de Mejora Regulatoria.

Según la AMIA, la norma tendría un costo promedio de 30,413 pesos por vehículo y un beneficio de sólo 5,424 pesos, pero de acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente (Semarnat) los resultados serían de 13,889 y 49,359 pesos, respectivamente.

SEMARNAT SOBREESTIMA: FORD

Ford Motor Company argumentó que los elementos fundamentales que hacen esta diferencia consisten en la sobreestimación por parte de la Semarnat de los beneficios derivados del ahorro en el consumo de gasolina por la instrumentación de la norma, que resulta 13 veces superior al de su análisis.

También, agregó, en el caso de las emisiones evitadas de bióxido de carbono, los valores estimados por el gobierno federal resultan 14 veces más elevados que los derivados de un estudio de la AMIA.

En contrapunto, la Semarnat arguyó que los beneficios de la norma en términos de competitividad y eficiencia son superiores a los costos en 3.5 veces y se justifica, por tanto, su emisión por su efecto en la competitividad y eficiencia de los mercados.

La AMIA cuestionó que la Semarnat no les otorgó las mismas facilidades que se dieron a las armadoras en Estados Unidos para alcanzar el rendimiento de combustible en el 2016, como utilizar créditos (puntos por cumplimiento de la norma) cinco años hacia adelante y tres años hacia atrás para aquellas marcas que ya tengan vehículos en circulación con mayor eficiencia.

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