La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) busca disminuir los retrasos operacionales que genera la falta de posiciones de pernocta de aviones en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) con nueva infraestructura, por lo cual solicitó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público 53.6 millones de pesos para realizar 20 estudios.

En principio, se pretende dar uso a un terreno ubicado en la zona nor-oriente del aeropuerto, el cual podría habilitarse como área de pernocta, para lo cual, también será necesario construir una nueva vialidad y un puente para salir de las instalaciones del aeropuerto, cruzar la calle Vía Tapo (que limita a la Ciudad de México y el Estado de México) y llegar a la nueva área.

Como argumento, la administración del AICM explicó que a partir de la llegada de vuelos de bajo costo que migraron del aeropuerto de Toluca, el número de vuelos atendidos ha crecido sustancialmente, en 2018 se contabilizaron 458,588 vuelos en las dos terminales (T1 y T2), de los cuales 412,202 corresponden a operaciones de pasajeros.

En esas operaciones, hay aviones que tienen que pernoctar en la terminal, donde la infraestructura existente no es suficiente.

“El incremento de vuelos ha obligado al uso de posiciones en las terminales T1, T2 y posiciones remotas como espacios de estacionamiento o de pernocta, lo cual ha originado retrasos en las salidas de los 120 vuelos programados en las primeras horas de la mañana (a máxima capacidad), entre las 5 y 7:30 am, que es el periodo de máxima demanda”, explicó.

Entre las causas detectadas por los retrasos están: las aeronaves que pernoctan y que no tienen vuelo asignado en las dos primeras horas, las que pernoctan y tienen algún problema técnico y no pueden ser retiradas de la posición de contacto, las que en su destino tienen atrasos y no pueden salir pero que tampoco son movidas y aquellas donde su tripulación se retrasa (vienen de un vuelo retrasado) y que no son retiradas de la posición de contacto.

En suma, esas situaciones generan una cascada de retrasos que pueden llegar hasta tres horas en algunas posiciones.

“Dichos retrasos representan un costo social derivado del tiempo que utilizan los pasajeros y los costos de operación de las aerolíneas, además de un detrimento en los ingresos del aeropuerto, toda vez que la tarifa que cobra el aeropuerto por el estacionamiento o pernocta o de estacionamiento es menor que la tarifa de movimiento operacional durante el proceso normal de embarque y desembarque de aeronaves”, se detalló.

Entre los estudios para decidir si el proyecto es viable están: resistividad, mecánica de suelo, análisis y determinación de servicios que se ofrecerán en el área de pernocta, viabilidad legal y permisos requeridos y de información estadística e identificación  de espacios de pernocta.

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