En una sola cosa hay acuerdo: en que las negociaciones para la actualización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte se realicen rápido. En lo demás, los negociadores de los tres equipos participantes han tenido tropiezos y desacuerdos al término de la primera ronda de renegociación.

El acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá tiene más de 20 años de existencia y el presidente estadounidense, Donald Trump, está ansioso por actualizarlo. El domingo concluyó la primera de entre seis y nueve posibles reuniones para discutir el nuevo marco de las relaciones comerciales entre los países que integran la región de América del Norte. La próxima ronda tendrá lugar del 1 al 5 de septiembre próximos en la Ciudad de México y se prevé que la negociación continúe en Canadá a finales de septiembre para después regresar a Estados Unidos, en octubre próximo.

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“El alcance y volumen de las propuestas durante la primera ronda de negociación refleja el compromiso de los tres países hacia un resultado ambicioso y reafirma la importancia de actualizar las reglas aplicables al área de libre comercio más grande del mundo”, afirma un comunicado firmado por los representantes de las tres naciones sobre la conclusión de la primera ronda de negociación del TLCAN divulgado este domingo 20 de agosto.

Durante la presentación de los equipos que representan a cada país en la renegociación del TLCAN, Robert Lighthizer, portavoz de la delegación estadounidense, comentó que Estados Unidos “no está interesado en una pequeña revisión o la actualización de un par de capítulos” y que el acuerdo comercial necesita una “profunda mejoría”. En palabras de Luis Miguel González, director editorial de El Economista, “Estados Unidos y Canadá (...) están pidiendo cambios de fondo en el tratado comercial; México parecería quedar aislado en su posición de mantener lo que tenemos e incorporar pequeñas cosas, como el comercio digital”.

México acudió al inicio de la renegociación del TLCAN con un equipo de 30 especialistas en negociaciones comerciales encabezado por el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, y los negociadores Kenneth Smith Ramos y Juan Carlos Baker.

1. Estados Unidos, concentrado en reducir el déficit comercial con México

Durante su campaña por la Presidencia estadounidense y al ocupar su lugar en el salón oval de la Casa Blanca, Donald Trump dijo en repetidas ocasiones que el TLCAN era un acuerdo comercial injusto para su país debido sobre todo al déficit comercial que Estados Unidos mantiene respecto de México. La obsesión de Trump por reducir el déficit comercial con México quedó asentada desde antes de que iniciara esta ronda de renegociación en el Resumen de los Objetivos para la Renegociación del TLCAN, un documento de 17 páginas presentado por la Representación Comercial de Estados Unidos para sentar las bases de la renegociación del acuerdo.

El déficit comercial de Estados Unidos con México, de alrededor de 63,000 millones de dólares, representa 18% del que la nación del norte mantiene con China, que es de 347,038 millones de dólares, y es también inferior al de Japón, con 68,938 millones, y Alemania, con 64,865 millones de dólares. La mayor parte de este déficit, 53,000 millones de dólares u 84%, radica en el sector automotriz, ya que este monto representa un tercio de todo el déficit comercial automotriz de Estados Unidos en todo el mundo. Este dato en particular fue uno de los más destacados por el representante comercial de EU, Robert Lighthizer.

2. A empresarios mexicanos no les gusta discusión salarial en TLCAN

Los salarios y las condiciones laborales de los trabajadores mexicanos son uno de los temas que más preocupan a las autoridades de Estados Unidos y Canadá, en el marco de la renegociación del TLCAN. A principios de agosto, México aceptó el establecimiento de un mecanismo de solución de controversias laborales dentro de la renegociación del TLCAN, de acuerdo con Ildefonso Guajardo, secretario de Economía. Ésta es una medida polémica entre las agrupaciones sindicales y de defensa de los derechos laborales, ya que podría implicar que las controversias laborales serían definidas bajo una jurisdicción diferente a la mexicana, aunque de acuerdo con Guajardo, las sanciones estarán vinculadas a los compromisos que cada país tiene con sus propias leyes, sin extraterritorialidad de las mismas, sino al marco legal laboral mexicano aplicado a México.

La homologación o mejoramiento de los salarios de los trabajadores mexicanos en comparación con los trabajadores de Estados Unidos y Canadá, una de las propuestas de los representantes comerciales de estos países, es una condición que preocupa a los empresarios mexicanos. En el capítulo denominado “Mano de obra” del resumen de los objetivos de la renegociación del TLCAN se indica la exigencia de que los tres países cuenten con leyes que rijan las condiciones aceptables de trabajo con respecto a salarios mínimos, horas de trabajo, la seguridad y la salud. Para el sector empresarial en México, la homologación de los salarios en este país no se dará por decreto. Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, explicó el día que inició la primera ronda de renegociación, que los salarios en México irán alcanzando los salarios de nuestros socios comerciales en la medida que la economía mexicana se formalice y crezca.

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3. Estados Unidos y Canadá quieren cambios radicales, México no

Para México, nada de lo que se dijo en el inicio de la renegociación del TLCAN fue una sorpresa, de acuerdo con Ildefonso Guajardo, secretario de Economía. La postura de México ante la renegociación del TLCAN parece misteriosa, por decir lo menos. “México fundamentalmente está jugando con un poker muy cerrado, haciéndole al misterioso”, dijo Luis Miguel González, de El Economista.

Esto puede verse con más claridad con las declaraciones del representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, quien dijo que: “Para innumerables estadounidenses, este acuerdo ha fracasado. No podemos ignorar los enormes déficits comerciales, los trabajos manufacturados perdidos, los negocios que han cerrado o se han movido debido a los incentivos -previstos o no- en el acuerdo actual”. El negociador estadounidense argumentó con la idea de que al menos 700,000 estadounidenses han perdido sus empleos debido a los cambios en los flujos comerciales resultantes del TLCAN.

Guajardo reviró al decir que: “El TLCAN ha sido un éxito rotundo para todas las partes (...) No nos confundamos: nuestro primer reto es encontrar el punto medio entre intereses comunes para los tres países”.

4. Reglas de origen acrecientan controversia

Las reglas de origen son las normas que se utilizan para determinar el lugar en el que se fabrica un producto y sirven para establecer los criterios de política comercial entre los países vinculados por un acuerdo comercial. Desde hace varios meses, el gobierno del presidente Donald Trump ha pedido en repetidas ocasiones que las reglas de origen se establezcan por país y no por región, lo que durante la primera ronda de renegociación fue un tema de discusión sumamente controversial.

Determinar el país de origen es bastante sencillo cuando un producto es fabricado en un solo país, pero cuando un producto terminado se fabrica en varios países, determinar su origen puede suponer un proceso complejo. Lo que busca lograr el equipo estadounidense de renegociación es que el contenido estadounidense de los productos que se venden en toda la región de América del Norte sea mayor, para que a las empresas mexicanas o canadienses que realizan exportaciones a Estados Unidos tengan condiciones más difíciles para vender productos que se fabrican en varios países con los aranceles que se determinan en las reglas de origen.

5.Se mantiene la pretensión de eliminar el Capítulo 19

El Capítulo 19 del TLCAN establece la forma en la que deben dirimirse los diferendos comerciales entre productores y exportadores de las naciones que integran el acuerdo. Este capítulo garantiza que cualquier diferendo comercial tendrá que resolverse a través de un panel binacional que tiene la capacidad de emitir decisiones que resuelvan la disputa sin que sean las leyes de Canadá, Estados Unidos o México quienes resuelvan el conflicto. No obstante, el gobierno de Donald Trump y sus representantes en la mesa de renegociación quieren eliminar este capítulo que, desde su perspectiva, afecta la soberanía del país del norte

Durante la presentación de las delegaciones comerciales de los tres países que integran el TLCAN, el representante de Estados Unidos Robert Lighthizer dijo que: “Las disposiciones de solución de controversias deben ser diseñadas para respetar nuestra soberanía nacional y nuestros procesos democráticos”. Canadá condicionó su permanencia en el TLCAN al mantenimiento de este capítulo, debido a que, en palabras de la ministra de Relaciones Exteriores de este país, “creemos que, al igual que las buenas bardas hacen buenos vecinos, un buen mecanismo de solución de controversias hace buenos socios comerciales”. Al respecto, el secretario de Economía mexicano hizo una declaración un tanto ambigua, al afirmar que “todos los temas respecto al mecanismo del TLCAN para resolver controversias debe mejorar la certidumbre”, sin establecer una posición respecto de si se debe eliminar este capítulo del acuerdo.

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(Con información de Roberto Morales, Lilia González y María del Pilar Martínez de El Economista)

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