La economía de la zona euro está preparada para un rápido crecimiento en la segunda mitad del año, a medida que aumenta la distribución de vacunas contra el coronavirus y la vida comienza a volver a la normalidad, dijo el miércoles la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde.

“Según todos los informes, parece que (para) fines de junio, alrededor de 70% de la población debería estar vacunada al menos con la primera dosis”, señaló.

Lagarde agregó que si bien la tercera ola de la pandemia presenta riesgos a la baja para el crecimiento en el corto plazo, las vacunas proporcionan una “luz al final del túnel”, por lo que no hay razón para renunciar a las proyecciones del BCE de un crecimiento de 4% para el año completo.

Por otro lado, menos de una cuarta parte de la población del bloque ha recibido su primera dosis hasta ahora y gran parte de Europa todavía se encuentra bajo un confinamiento económico debido a que la campaña de inmunización avanza lentamente.

No obstante, se espera que los cuellos de botella en el suministro de vacunas se alivien en los próximos meses y la cuestión clave será si los gobiernos podrán superar el desafío logístico de distribuir las inyecciones tan rápido como lleguen.

Política monetaria expansiva continuará

Se espera que la política monetaria del BCE siga siendo “muy expansiva” para acelerar la inflación y ayudar a la economía a recuperarse de la pandemia de Covid-19, dijo el miércoles Mario Centeno, miembro del Consejo de Gobierno de la institución.

El BCE, que mantuvo su política expansiva sin cambios la semana pasada, decidirá en junio el futuro de sus compras de bonos de emergencia como el pilar clave de su respuesta a la pandemia, que paralizó la economía de la zona euro de 19 países.

“Se espera que la política monetaria se mantenga muy expansiva en medio del persistente ambiente de baja inflación”, dijo Centeno en una conferencia. “Las orientaciones futuras apuntan a que las tasas de interés se mantendrán en niveles bajos y el programa de compras seguirá en el futuro previsible”, agregó.

Centeno, quien también es gobernador del Banco de Portugal, dijo que el principal objetivo del sistema europeo de bancos centrales es mantener la estabilidad de precios, pero “también debería apoyar a las economías generales de la Unión.

“Nuestra orientación a mediano plazo tiene que mantener la flexibilidad para permitir ajustes, ya que los impactos son de naturaleza y tamaño inesperados, y 2020 es un gran ejemplo de eso”.

La institución monetaria apunta oficialmente a una tasa de inflación “por debajo pero cercana a 2 por ciento”.

Centeno afirmó que las discusiones en torno a la revisión estratégica de la política monetaria deben ser “de base amplia y abarcar los diferentes elementos que actualmente son el núcleo de las políticas de la Unión”.