Los ministros de Economía de la zona euro advirtieron este martes del riesgo de recesión relacionada con una segunda ola de la pandemia de coronavirus, además, llamaron a mantener políticas presupuestales favorables al crecimiento.

“El endurecimiento de las medidas de restricción tendrá por supuesto un impacto sobre la actividad económica”, declaró el comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni.

“Los datos del tercer trimestre muestran que el rebote fue bastante fuerte, pero datos como la confianza de los consumidores son las primeras pruebas, pero no las únicas, de una ralentización de la economía”, advirtió Gentiloni.

Sin embargo, espera que el golpe económico será menos fuerte que en la primera ola.

“Hay razones para creer que el impacto podría ser menor que en primavera. Por ejemplo, las empresas y los asalariados están mejor preparados para el teletrabajo, pero al mismo tiempo hay una incertidumbre sobre la duración de la segunda ola”, señaló en conferencia de prensa.

“Los que se verán afectados serán el sector de servicios y en particular los de la hotelería, la cultura y el esparcimiento”, subrayó.

Paschal Donohoe, presidente del Eurogrupo, que reúne a los 19 ministros de Economía de la zona euro, reiteró su “compromiso en aplicar políticas de apoyo presupuestal sin precedentes”.

BCE recortaría respaldo a países endeudados

Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE) podría ofrecer un respaldo menos generoso para los países endeudados cuando elabore un nuevo paquete de estímulos el próximo mes, para impulsarlos a solicitar préstamos de la Unión Europea ligados a inversiones productivas, dijeron fuentes.

El BCE prometió la semana pasada introducir nuevas medidas en diciembre para ayudar a los países de la zona euro a enfrentar la segunda ola de coronavirus, que incluyen nuevos confinamientos que reducirán la actividad económica.

Las cuatro fuentes consultadas dijeron que las autoridades debatían si el BCE debería extender su Programa de Compras de Emergencia por Pandemia (PEPP, por su sigla en inglés), que entrega una flexibilidad sin precedentes en la compra de bonos de cualquier país en apuros, o su Programa de Compra de Activos (APP, por su sigla en inglés), en el que las compras deben reflejar el tamaño relativo de casa país.

Esto es porque el PEPP ha reducido tanto los costos del endeudamiento para los gobiernos endeudados como España y Portugal, que están evitando los préstamos de la UE ligados a inversiones digitales y verdes en favor de obtener efectivo sin condiciones en el mercado de bonos.

La composición del paquete debería decidirse en la reunión de política monetaria del BCE del 10 de diciembre y las fuentes aseguraron que un compromiso podría estar entre las alternativas.

La diferencia entre los dos programas es importante y la decisión tendrá implicaciones sobre cuánta ayuda podría entregar el BCE hacia los países más endeudados del bloque.

Por su parte, el BCE ha sobrecomprado bonos italianos y españoles bajo el PEPP desde la primera ola de la pandemia, ayudando a reducir sus rendimientos a niveles previos a la crisis sanitaria, un alivio bienvenido para sus gobiernos en un momento de tensión. Pero al hacerlo, ha hecho menos atractivos los préstamos del fondo Next Generation de la UE.

Este tipo de crédito oficial, revelado en respuesta al Covid-19, debe ser gastado en proyectos digitales o verdes y debe ser examinado por la UE, lo que lo hace menos aceptable para los gobiernos que vender bonos ante las actuales tasas de interés.