A menos de un mes de que los líderes europeos develaran un "paquete integral" que pretendía arreglar los problemas de la zona euro, su estrategia anti-crisis está flaqueando y podrían verse en la necesidad de replantearla radicalmente.

El creciente rechazo ciudadano del norte de Europa a los rescates financiados por los contribuyentes está generando temblores en el ámbito político y el consenso en los mercados es que Grecia tiene que reestructurar su deuda soberana de 327,000 millones de euros, pese al millonario rescate que recibió hace un año de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.

Esto ha hecho que la promesa de Europa de evitarle sufrimientos al sector privado hasta el 2013 se hace cada vez más insostenible.

Los defectos en la estrategia de la zona euro están quedando expuestos mientras se negocia lo que se espera sea un acuerdo de rescate de 80,000 millones de euros para Portugal, donde sus propios políticos han manifestado por meses que el modelo de rescate griego e irlandés es un fracaso.

Esto ocurre en un escenario de profunda recesión o de crecimiento débil en los países de la periferia de Europa, lo que refuerza las dudas sobre si estos países pueden lograr la recuperación necesaria como para reducir su deuda y captar inversionistas una vez que los fondos de rescate se acaben.

Mientras el resentimiento por los rescates aumenta en el norte, en el sur crece la oposición a más medidas de austeridad, lo que genera una peligrosa dinámica que según algunos economistas y expertos políticos podría obligar a Europa a realizar cambios en su estrategia dentro de unos meses.

"Estamos en una coyuntura donde la gravedad de los fundamentos económicos y la oposición pública a más rescates podrían llevar a los políticos en otra dirección", comentó Steen Jakobsen, economista jefe de Saxo Bank.

"En la medida que su estrategia sea creíble, seguirán por el mismo camino. Pero ahora parece que estamos cerca de un punto de quiebre. El camino actual ya no se ve tan creíble como antes", agregó.

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