Los países de la periferia europea abandonarán la moneda única, el euro, de aquí a cinco años, advirtió el reconocido economista Nouriel Roubini, quien previó la grave crisis financiera de 2008.

Mientras Grecia obtiene la peor calificación crediticia del mundo, el economista de origen turco pronostica el fin de la zona euro, la cual nunca fue una unión monetaria óptima como asegura un grupo de países cuyo interés es proteger la divisa europea.

Para Roubini, profesor de economía en la Universidad de Nueva York, la crisis de la deuda que debilita actualmente a la zona euro saca a la luz las fallas de esta unión , debido a las fuertes divergencias económicas y de competitividad entre sus países miembros.

Los fundadores de la zona euro esperaban que las divergencias entre las políticas presupuestarias, monetarias y de tipo de cambios, fuesen compensadas con reformas estructurales en los países del bloque, lo que habría permitido la convergencia.

Sin convergencia, la zona euro está condenada al fracaso , afirma Roubini, citado por el diario francés Le Figaro a propósito de un artículo en la página web del diario Financial Times y de una conferencia que ofreció en Singapur.

Pero la realidad es otra , dice y explica que a raíz de la instauración de una política monetaria común, los países rebajaron el arma presupuestaria para ajustar sus políticas económicas, estableciéndose algunas muy diferentes entre sí.

En consecuencia, continua, desapareció la disciplina presupuestaria en países como Grecia y Portugal y nacieron burbujas especulativas en otros países como España o Irlanda, lo cual provocó que los países de la periferia se volvieran menos competitivos.

El economista reafirma así que, para funcionar, una zona monetaria debe acompañarse de una misma política presupuestaria, que contemple la instauración de fuentes de ingresos supranacionales o la emisión de obligaciones soberanas comunes.

Frente a la ausencia de convergencia económica, la zona euro se dedica al fracaso , según el economista.

Roubini estima que por ahora no existe un medio para restaurar la competitividad de los países periféricos. Dejar la zona euro, reanudar sus monedas nacionales y depreciar, parece una situación inconcebible hoy, pero en cinco años podría ocurrir .

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