El presidente Andrés Manuel López Obrador no se mostró sorprendido ante el anuncio de la caída de 18.9% en el PIB mexicano, argumentó que esos datos ya se esperaban por los conflictos que trajo la llegada de la pandemia, al tiempo que aseguró que “se tocó fondo” en abril y mayo.

En conferencia de prensa matutina, el mandatario señaló que esos números se preveían por el desempleo de esos meses,que ya inició la recuperación, pero son datos que no se darán a conocer hasta el tercer trimestre del año.

“Esperábamos estos datos, porque fueron los peores tres meses. Se tocó fondo en abril y mayo, como se cerraron las actividades productivas, se paró la economía. Se tenía antes de la pandemia más de 20 millones de trabajadores inscritos en el Seguro Social”, indicó el presidente.

Ayer, el Inegi reportó que el PIB registró una caída en el periodo de abril a junio de 18.9% a tasa anual, el peor retroceso desde que se tiene registro.

Asimismo, López Obrador dijo que, hasta el miércoles, México había perdido 4,000 empleos en julio, en comparación con el medio millón de abril, además de mencionar que la reactivación de la industria de la construcción y un aumento en el consumo de combustible, son indicadores de una tendencia económica al alza.

“Nuestra propuesta de enfrentar la crisis, resulta favorable, porque dijimos que a partir de julio, empezábamos a levantarnos y ya hay signos en ese sentido. Sólo se han perdido 4,000 empleos en julio. Los datos de hoy del Inegi corresponden a esa situación, vamos a tener que esperar tres meses para conocer el resultado del trimestre que yo lo veo con optimismo. Ya pasó lo peor y funcionó la estrategia, nos estamos recuperando. Los datos son hasta junio, que no incluye julio”, expresó en Palacio Nacional.

El presidente señaló que una caída económica como esta no necesariamente significa una caída en la calidad de vida de los mexicanos.

“Puedo decirle a la gente que ya pasó lo peor, que ya nos estamos recuperando y que los datos de julio, agosto y septiembre van a ser mejores”, añadió.

Aunque resaltó que inevitablemente la caída de la economía y la depreciación del peso aumentarán la deuda del país, “pero no nos hemos endeudado y vamos a salir adelante tenemos finanzas públicas sanas, no nos faltan los fondos”.

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