El programa de rigor exigido por la UE y el FMI a cambio de la ayuda financiera negociada con Portugal parece tener en cuenta las lecciones de los precedentes griego e irlandés, con objetivos más realistas y medidas menos severas que lo que temían los analistas.

" El paquete de medidas parece menos agresivo que el de Grecia o Irlanda, lo que demuestra que la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) comprendieron que la fórmula utilizada provocaba el estrangulamiento del crecimiento económico", resume Joao Pereira Leite, economista del banco Carregosa.

"Se aprendieron algunas lecciones en la medida en que los objetivos presupuestarios parecen mucho más realistas", estima por su parte David Schnautz, analista del Commerzbank.

Portugal, tercer país de la zona euro en recurrir a una ayuda externa, reveló el jueves el plan de rescate que prevé una ayuda de 78,000 millones de euros en tres años a cambio de un programa de rigor y de profundas reformas estructurales.

Según este acuerdo, que debe ser ratificado por los ministros europeos de Finanzas a mediados de mayo, Portugal podrá reducir su déficit público de manera más gradual para llevarlo de 9.1% del PIB en 2010 a 3% a fines de 2013, es decir un año después de la fecha prevista en un primer momento por el gobierno socialista.

Las medidas de rigor incluyen una reducción de las pensiones superiores a 1,500 euros y el congelamiento de otras jubilaciones, con la excepción de las más bajas. Los salarios de los funcionarios, reducidos de 5% en 2011, serán congelados pero no bajarán más. Se mantendrá el IVA a 23% y se suprimirán algunas exoneraciones.

"Es un buen acuerdo", dijo el primer ministro dimisionario José Socrates, dando a entender que los portugueses no tendrán nuevas rebajas salariales o despidos masivos en la función pública a diferencia de los griegos o los irlandeses.

En un comunicado conjunto, el FMI y la Comisión Europea advirtieron, sin embargo, que este programa exigirá "esfuerzos mayores a la población portuguesa", aunque dice se respetará la voluntad de las autoridades "de proteger a los grupos más vulnerables".

Las condiciones del préstamo a Portugal, cuyo primer tramo podría estar disponible "antes de fin de mayo", no fueron aun fijadas, pero se estima será a 10 años, según el jefe de la misión del FMI, Poul Thomsen.

"La experiencia griega sirvió a Portugal, que beneficia de condiciones más favorables, con vencimientos de deuda más largos y tasas de interés que podrían acercarse a las que obtuvo Grecia tras la revisión en marzo, de 5.2 a 4.2%", estima Jesus Castillo, especialista del país en el banco Natixis.

Según Castillo, "al poner la barra muy alto se corría el riesgo de una nueva sanción de los mercados, como en el caso de Grecia", en donde el déficit público alcanzó 10.5% del PIB el año pasado, netamente más del objetivo fijado de 9.4% por el plan de rescate.

Para la mayoría de los analistas, el plan parece al final de cuentas menos duro de lo que se temía.

RDS