La Comisión Europea anunció un proyecto que busca establecer un impuesto a los bancos para cobrarles anticipadamente en caso de futuras crisis, preparando el terreno para un debate sobre el tema en la próxima reunión del Grupo de los 20 en junio.

El Comisario del Mercado Interno, Michel Barnier, encargado de reformar los servicios financieros en Europa, prometió un nuevo marco para la Unión Europea antes del 2011 que podría incluir un impuesto a los activos de los bancos, a los pasivos o a los beneficios, para conformar un fondo anticrisis.

Europa, lista para enfrentar problemas

El ex ministro de Relaciones Exteriores de Francia minimizó las diferencias entre Washington y Bruselas al respecto y señaló que Europa estaba preparada para actuar por su cuenta.

"En esta materia, podemos avanzar por nuestra cuenta. No es Estados Unidos quien tiene que pagar por la estabilidad financiera en Europa", afirmó.

Sin embargo, no trascendieron mayores detalles sobre cómo funcionaría un impuesto a la banca europea. A comienzos de este año, Barnier señaló que los bancos de inversión, y no los prestamistas minoristas, serían el blanco de este arancel.

¿Impuesto o fondo?

El funcionario dejó en claro el miércoles que no estaba presionando por la implementación de un impuesto federal, un tabú entre los 27 países, que defienden férreamente su derecho a decidir en materia impositiva.

"De lo que estamos hablando acá es de una red de fondos nacionales", dijo Barnier respecto al plan, que algunos funcionarios han descrito como un marco de trabajo para que los países establezcan un impuesto uniforme.

El ministro de Finanzas sueco, Anders Borg, dijo que el lanzamiento de cualquier fondo europeo sería un "proceso mucho más largo".

"Los banqueros son los culpables, por lo que son los banqueros los que deben pagar, esa es la esencia de esto", dijo Borg, arquitecto del impuesto a la banca en Suecia que inspiró a Barnier.

Diferentes visiones

Al hacer este anuncio, el ejecutivo de la UE espera dar impulso a un impuesto global a los bancos antes del encuentro de los líderes del Grupo de los 20 en Toronto el mes próximo.

Pero el éxito de sus propuestas depende de los países miembros, especialmente de los más grandes como Alemania y Francia. Además, existen grandes divisiones respecto al alcance del impuesto y sobre el uso que se debería dar al dinero recaudado.

Buscan acuerdo

Los ministros de Finanzas de la UE no lograron alcanzar un acuerdo en las conversaciones de abril en la materia, y ni siquiera lograron dar un apoyo masivo al impuesto bancario.

Francia y Gran Bretaña quieren que lo recaudado por el impuesto vaya a sus arcas, pero Alemania quiere dar un destino único al dinero del impuesto. Por su parte, la Comisión Europea quiere que el dinero sea destinado a pagar el rescate de los bancos con problemas.

Los cuatro tienen representación en el Grupo de los 20. La habilidad de los líderes europeos, desde el presidente francés Nicolas Sarkozy hasta el presidente de la Comisión Europea José Manuel Barroso, para hablar con una sola voz en Toronto determinará la influencia de Europa.

Desacuerdos, posible barrera

Pero así como hay desacuerdos en Europa, existen divisiones a nivel global respecto a un impuesto especial a los bancos.

Canadá, cuyos bancos se vieron menos afectados durante la crisis, se opone a este tipo de impuestos y Washington también tiene una postura distinta a la de Europa.

Estados Unidos quiere que su arancel cubra los costos del Programa de Alivio a Activos en Problemas implementado para estabilizar el sistema bancario durante la crisis financiera.

Barnier dijo que ahora sería el momento de escuchar a la industria. Pero antes de su anuncio oficial, la Asociación de Banqueros Británicos ya había atacado lo que él llamó un impuesto amplio en la UE.

RDS