La Unión Europea (UE) quiere que España zanje la reestructuración de su sector financiero para que la economía pueda recuperar la senda del crecimiento. Bruselas incluso recuerda al Gobierno que puede recurrir al fondo de rescate para recapitalizar la banca si no dispone de recursos públicos o privados para hacerlo por su cuenta.

Aunque reconocen que España empezó la reestructuración del sector financiero más tarde que el resto de países de la Unión y que necesita más tiempo, arrecian ya las voces que reclaman el punto final. La urgencia alcanza tal grado que algunas fuentes comunitarias señalan sin tapujos a España el camino del fondo de rescate y recuerdan que está disponible para reflotar las entidades que atraviesen dificultades.

"Si el proceso sigue dilatándose, la economía española seguirá parada", advierten fuentes de la Unión Europea al tanto del proceso de consolidación del sector financiero impulsado por el Gobierno de Mariano Rajoy. Esas mismas fuentes temen que la reestructuración se quede corta si la crisis se prolonga y se retrasa el ajuste del mercado inmobiliario, principal lastre de una economía que vuelve a estar en el punto de mira de los mercados financieros.

El mismo desasosiego cunde entre la banca española. Miguel Martín, presidente de la AEB, criticó el martes que "se han aprobado muchos decretos ley contradictorios. El resultado es que la reestructuración financiera está inacabada y eso genera riesgo". Acto seguido añadía que "se debe acertar lo antes posible en la reestructuración. Se ha actuado sin rumbo fijo".

La patronal de los bancos reclamó el martes al Gobierno que aclare cómo se va pagar la reestructuración de las entidades intervenidas. El Ejecutivo de Rodríguez Zapatero financió las primeras intervenciones con cargo al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), un instrumento creado específicamente para este fin, pero después pasó la factura al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) para evitar el impacto en las finanzas públicas. Ahora el Gobierno debe decidir cómo recapitalizar el FGD, que en estos momentos apenas dispone de unos 2,000 millones, una cantidad que será suficiente solo para cubrir la subasta de Banco de Valencia.

Tiene tres vías: pedir una derrama a las entidades (la ley permite incrementar la aportación del dos por mil actual al tres por mil de los depósitos), adelantar las aportaciones correspondientes al próximo ejercicio o utilizar el FROB, que emitiría deuda para prestarle al Fondo de Garantía de Depósitos. La banca, por su parte, es partidaria de la tercera alternativa, ya que es renuente a asumir más parte de la factura de la reestructuración.

Ante esta disyuntiva, desde las instituciones comunitarias llega otro mensaje. "Quizá España debería plantearse aún la tercera vía", afirman. Y apuntan hacia la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera (FEEF), el fondo de rescate de la zona euro que desde el año pasado está autorizado a participar en la recapitalización de entidades incluso en países que no han sido formalmente rescatados.

Portavoces oficiales del Ministerio de Economía afirmaron que "no se ha propuesto ni se considera necesario" recurrir al FEEF. Sin embargo, fuentes financieras españolas apuntan que al menos el anterior Ejecutivo sí se planteó esa posibilidad. De hecho, el Gobierno de Zapatero apoyó sin ambages la ampliación de las competencias del fondo para que pudiese ofrecer líneas de créditos blandos a los Estados con unos bancos infracapitalizados. La decisión se tomó en la cumbre europea de octubre de 2011, la penúltima del entonces presidente del Gobierno, y Moncloa destacó su importancia para España.

La resistencia del Ejecutivo de Rajoy a recurrir a un fondo se debería a que podría estigmatizar a la banca española y las emisiones de deuda pública, ya castigadas por la volatilidad de la prima de riesgo.

El propio sector bancario considera que la opción del fondo no está encima de la mesa en estos momentos. "El FEEF es necesario cuando un país no puede financiarse por sí solo y todavía no estamos ahí", indican fuentes financieras. Pero los analistas recuerdan la creciente dependencia de la banca española de las inyecciones de liquidez del BCE como una señal de su creciente dependencia de los apoyos externos.

"En las crisis no hay soluciones fáciles", filosofan algunas fuentes en los pasillos de la Comisión Europea (CE). Concluyen que el Gobierno de Rajoy cada vez dispone de menos margen para elegir entre lo malo y lo peor. "La economía española no arranca, así que el Gobierno tendrá que buscar una solución", urgen desde el organismo comunitario. "Si no dispone de capital público ni privado, tendrá que considerar otras opciones".

El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, aseguró el martes, por su parte, que "es completamente infundado y no es cierto" que la Comisión crea que España pueda tener que pedir ayuda al fondo europeo de rescate e insistió en que "no pensamos así y no lo hemos dicho".

Según fuentes de su departamento "la prioridad del Gobierno es la presentación del Presupuesto" y recalcan que la intención de Moncloa es presentar unas cuentas en base al escenario más pesimista posible, con una caída del crecimiento del 1.7%, lo cual podría darles cierto margen presupuestario a lo largo del ejercicio si la situación no acaba siendo tan negativa".

En alianza informativa con CincoDías.com

APR