El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que no quiere que la reducción de la tasa tributaria a empresas que busca la Casa Blanca sea introducida gradualmente.

“Espero que no”, declaró Trump a los periodistas tras ser consultado sobre el tema durante una reunión acerca de la reforma tributaria en la Casa Blanca.

El presidente de EU dijo que quiere que los legisladores aprueben el proyecto de ley de reforma tributaria antes de Acción de Gracias, que tiene lugar a fines de noviembre, donde afirmó que será “el mayor evento fiscal en la historia” y prometió que, con su reforma, los individuos y las empresas estadounidenses “van a pagar muchos menos impuestos”.

Más temprano, un miembro del comité redactor del proyecto de la cámara baja y una persona familiarizada con las discusiones señalaron que los redactores del proyecto de impuestos de la Cámara de Representantes estaban discutiendo incorporar gradualmente recortes del impuesto corporativo, un cronograma según el cual la tasa alcanzaría 20% en el 2022.

Según ese plan, la tasa puede reducirse de su tasa actual de 35% en 3 puntos porcentuales cada año a partir del 2018.

Bajo las reglas presupuestarias que los líderes republicanos han dicho que planean seguir si los recortes de impuestos no se compensan y acaban incrementando el déficit a largo plazo, la reforma fiscal caducaría automáticamente tras 10 años.

A los defensores del recorte gradual podrían oponerse aquellos que dicen que quieren cambios inmediatos para estimular el crecimiento económico.

La semana pasada, la Cámara de Representantes aprobó por un estrecho margen un proyecto de ley presupuestario que allana el camino para debatir en el Congreso la reforma fiscal de Trump.

Ese proyecto incluye lo que se conoce como norma de reconciliación, que permite que la reforma fiscal sea aprobada en el Senado por mayoría simple en lugar de por 60 votos.

Los republicanos, impulsores de esta propuesta, cuentan en el Senado con una mayoría de sólo 52 escaños sobre 100, por lo que esta maniobra procesal es fundamental para poder sacar adelante la reforma de Trump.

Los demócratas han criticado el proyecto, que el líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, considera como “un gran recorte fiscal para 1% más privilegiado”.

El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, mencionó la posibilidad de crear una nueva categoría que va del crédito fiscal para dueños de viviendas; éste permitiría a los contribuyentes deducir el interés hipotecario y el impuesto sobre inmuebles de su propiedad.

Los republicanos se proponen reducir de siete a tres las franjas del impuesto a la renta. Esas franjas serán gravadas en 12, 25 y 35 por ciento. Ello significa que los que más ganan podrán pagar menos de lo que actualmente pagan.

Además, el proyecto busca cortar las tasas de impuesto corporativo de 35 a 20%, en un esfuerzo por hacer a Estados Unidos más atractivo a la inversión. Ésta es la parte más costosa del plan, pero se aplicaría gradualmente en cinco años.

La reforma fiscal es una de las prioridades legislativas de Trump durante su primer año en el cargo y el presidente aseguró que supondrá “los mayores recortes de impuestos en Estados Unidos desde la década de 1980”.