Desde diciembre pasado, los pasivos por el pago de retiros y pensiones de seis universidades estatales sobrepasaron su vida útil de reservas actuariales, uniéndose a otras cuatro que ya lo habían hecho desde el 2009, de acuerdo con información en poder de la Cámara de Diputados a la que El Economista tuvo acceso.

Según el documento, que incluye los balances de 31 universidades públicas con datos a diciembre del 2010, en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, la Universidad de Guanajuato, la Universidad Benito Juárez de Oaxaca, la Universidad Juárez del Estado de Durango, la Universidad Autónoma de Guerrero y la Universidad Autónoma de Zacatecas, durante 2011 la vida útil de sus sistemas pensionarios llegó a su fin.

Cinco de ellas cuentan con reformas en sus sistemas pensionarios, las cuales, en opinión de José Alfonso Bouzas investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, no estuvieron a la altura de las necesidades, ya que no hicieron cambios profundos en las edades y montos por los cuales su personal se jubila.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo destaca en el registro porque tiene el mayor déficit total en sus sistemas de pensiones: 50,095 millones, 276,037 pesos, ésto, al contar con activos por 5 millones 342,043 de pesos, contra un pasivo que alcanza los 50,100 millones, 618,080 pesos.

CON POCOS INGRESOS

Berenice Ramírez López, economista investigadora del tema también por la UNAM, explica que no es el monto del pasivo pensionario por sí solo lo que pone en peligro a las universidades y a las pensiones, sino los pocos ingresos que les llegan, mientras que cada vez se extiende el periodo de vida de los jubilados.

Esta carga financiera prolongada, donde los jubilados sobrepasan a los trabajadores en activo al no haber aperturas de nuevas plazas cuando un empleado muere, además de la poca afluencia de recursos estatales para las casas de estudio, han sido el flagelo que las universidades públicas han tenido que soportar, por lo que se necesitan ampliar los presupuestos y reformar los sistemas con edades de jubilación superiores, coincide ambos entrevistados.

La Universidad de Guadalajara, por ejemplo, de las 31 instituciones analizadas, es la que ostenta el mayor pasivo: 100,463 millones 56,469 de pesos; sin embargo, se le asigna una vida saludable de su sistema pensionario hasta el 2040, toda vez que tiene 73,151 millones 96,667 pesos en activo, también el mayor de entre sus pares.

LA ASF LO ADVIRTIÓ

Con la publicación de la Cuenta Pública 2010, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) puso en relieve el peligro que supone el pasivo por pensiones para 28 universidades del país, el cual asciende a 496,000 millones de pesos.

Lo que puede poner en riesgo la calidad educativa y el desarrollo de programas académicos y de investigación , alertó la ASF en febrero pasado, la cual añadió que este monto es 22.4% superior a lo registrado hace una década, mientras que representa los presupuestos de las secretarías de salud, educación, desarrollo social y seguridad pública juntas.

LAS QUE SIGUEN

En tanto, en los próximos seis años nueve universidades autónomas se estarían uniendo a las filas de las instituciones de educación superior en quiebra técnica; la de Nayarit, la de Tamaulipas, la de Querétaro, la Juárez Autónoma de Tabasco, la de Campeche, la de Coahuila, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, la del Carmen y la de Chihuahua.

EN NÚMEROS

Calificaciones reprobatorias

496,000 millones de pesos es el déficit pensionario de 28 universidades, según la ASF.

100,463 millones es el pasivo de la UdeG, el más grande, sin llegar a tener el mayor déficit.

50,095 millones de pesos es el déficit de la Universidad Michoacana de San Nicolás.

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