Durante su toma de posesión como presidente de la República Mexicana, Andrés Manuel López Obrador se comprometió a no subir impuestos ni crear nuevos, así como a no elevar más el nivel de deuda que en la actualidad suma más de 10 billones de pesos.

“El combate a la corrupción y la austeridad nos permitirá liberar fondos mucho más de lo que imaginamos. Con esta fórmula sencilla, no habrá necesidad de incrementar impuestos en términos reales ni aumentar los precios de los combustibles más allá de la inflación”, dijo en el pleno de San Lázaro, frente a los legisladores e invitados extranjeros.

Arropado de su gabinete, mencionó que se reducirán los impuestos en la franja fronteriza; es decir, el IVA será de 8% y el ISR de 20 por ciento.

Remarcó que su gobierno no buscará financiarse con deuda como se observó en los últimos dos sexenios en los que se elevó en más de 200 por ciento.

“La deuda es de 10 billones de pesos, nada más para pagar el servicio de esa enorme deuda, tenemos que destinar del presupuesto alrededor de 800,000 millones de pesos. Por eso ya no va aumentar la deuda pública. Ese es nuestro compromiso”, sentenció López Obrador.

Buena señal para calificadoras

Expertos consultados por El Economista indicaron que el mensaje de no incrementar la deuda representa que se tendrá responsabilidad fiscal, lo cual es una buena señal para calificadoras y mercados financieros.

“Los últimos dos gobiernos duplicaron la deuda, si el nuevo gobierno manda este mensaje de que será responsable y que no se va a endeudar más es una buena señal para mercados y calificadoras”, declaró Jorge Sánchez Tello, director de Investigación Aplicada de la Fundación de Estudios Financieros (Fundef).

Refirió que si bien se tendrá el primer gobierno de izquierda en el país, sus objetivos también van alineados a tener finanzas públicas sanas. “Ellos hablan de tener un gobierno austero; es decir, que deben ser responsables con el gasto público”.

Fernando López Macari, presidente nacional del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), subrayó que lo que más esperan en materia económica del gobierno de López Obrador es que se mantenga una disciplina financiera.

“Esperamos que se mantenga un superávit primario en las finanzas públicas y que no se incremente la deuda ni los impuestos”, manifestó.

Agregó que la deuda no puede rebasar 50% del Producto Interno Bruto (PIB), pues implicaría alerta roja para las agencias calificadoras.

Para Raymundo Tenorio, experto en política fiscal del Tecnológico de Monterrey, es poco incierto que el gobierno no eleve la deuda, sobre todo por el pago de intereses que debe hacer el siguiente año y el poco margen de maniobra que se tiene para recortar gastos.

“Esos intereses los va a pagar con nuevos Cetes; es decir, serían intereses capitalizados. Carlos Urzúa deberá convencer al presidente de que el saldo de la deuda como porcentaje del PIB pudiera no incrementarse solamente si aumenta el valor del PIB”, expuso.

Pendiente, paquete económico

El presidente del IMEF comentó que si bien no van a subir impuestos, hay ciertas dudas en cómo se van a financiar los proyectos del nuevo gobierno, especialmente por el hecho de que van a bajar los impuestos en la frontera y eso puede reducir la recaudación de impuestos.

“Esperamos que el Paquete Económico resuelva esta duda de cómo se va a financiar el déficit; pensamos que habrá ahorros en el gasto corriente y que la austeridad permita hacer esos esfuerzos de bajar esos impuestos (en la frontera) sin necesidad de contratar mayor deuda”, añadió Macari.

El director de Fundef sostuvo que es una buena noticia el que no se suban impuestos, pero también es una oportunidad para crear mayores incentivos fiscales a las personas físicas y morales.

Argumentó que “en México ya son altos los impuestos, debería haber más incentivos fiscales, pero sin afectar la recaudación. Es muy buena señal que se busque cumplir metas sin querer aumentar impuestos y sin endeudarse”.

Critica modelo neoliberal

En su discurso, el nuevo presidente de México criticó el modelo neoliberal que se ha implementado en las últimas tres décadas en el país.

A su parecer, este modelo económico ha orillado al país a crecer sólo 2% anual, además de que México se convirtiera en el segundo país con mayor migración a nivel mundial.

Recordó que en la época del llamado desarrollo estabilizador, los gobernantes no se atrevieron a privatizar las tierras, bosques, playas, ferrocarriles, telecom, industria eléctrica ni mucho menos a enajenar el petróleo.

Por ello, se comprometió a impulsar y mejorar a Petróleos Mexicanos y construir refinarías en el país para que se deje de importar petróleo y gasolina.

“Somos el país que más gasolina importa en el mundo, desde hace 40 años no se construye una nueva refinería en el país; con la reforma energética llegaron 760 millones de dólares de capital foráneo; 1.9% del PIB”, expresó.