Diputados británicos criticaron este jueves la decisión del gobierno de abandonar la unión aduanera tras el Brexit, en un debate en el parlamento que ilustra la creciente oposición entre estas dos opciones, incluso en el seno de la mayoría conservadora.

La primera ministra británica, Theresa May, insiste en que quiere abandonar la unión aduanera y el mercado único para poder negociar libremente sus asociaciones comerciales, especialmente con Estados Unidos y los países de la Commonwealth.

Pero como la Unión Europea (UE) representa casi a la mitad del comercio exterior británico, los medios económicos y parlamentarios temen perder mucho con el cambio.

"Quizás necesitemos años para negociar nuevas alianzas comerciales, y romper sin más las que ya existen sería muy perjudicial para nuestros empleos y nuestros ciudadanos", declaró la diputada laborista Yvette Cooper.

La conservadora Anna Soubry, favorable a la UE, insistió en esta idea, calificando de "perverso" el hecho de que el Reino Unido quiera "levantar toda una serie de barreras (...) a la mejor zona de libre comercio" del mundo.

El debate de este jueves fue simbólico, pues no hubo votación. Pero supuso un anticipo de la oposición a la que puede enfrentarse Theresa May el mes que viene, cuando se presente ante los diputados el proyecto de salida del Reino Unido de la UE.

El texto fue enmendado la semana pasada por la cámara de los Lores, que incluyeron la posibilidad de que el Reino Unido permanezca en la unión aduanera. El gobierno prevé anular esta enmienda en la cámara de diputados, pero no pueden dar por sentada esta opción si los opositores a un Brexit duro de todas las filas se alían.

"FLEXIBLES"

El mantenimiento de la unión aduanera también se plantea como la solución al rompecabezas de la frontera irlandesa, pues permitiría evitar el restablecimiento de controles fronterizos entre Irlanda (miembro de la UE) y la provincia británica de Irlanda del Norte.

Bruselas se muestra dispuesta a escuchar si la postura británica evoluciona. "Somos flexibles, no dogmáticos", declaró este lunes el negociador jefe de la UE para el Brexit, Michel Barnier.

A principios de abril afirmó que "lo que crea el problema en Irlanda es la decisión de Reino Unido de abandonar la UE, pero también la de abandonar lo que no está obligado a dejar, es decir, el mercado único y la unión aduanera".

Según medios británicos, Bruselas habría rechazado por ahora las soluciones alternativas adelantadas por Londres para resolver la cuestión fronteriza.

En este ámbito, Theresa May también tiene que tener en cuenta al partido unionista norirlandés DUP, de cuyo apoyo depende su mayoría en el parlamento.

El miércoles, el partido amenazó con retirarle su apoyo si Irlanda del Norte hereda un estatuto diferente del resto del país tras el Brexit. "Para nosotros es la línea roja", declaró el diputado del DUP Nigel Dodds.

El ministro británico del Brexit, David Davis, dijo el miércoles que espera que "la posición del gobierno sea confirmada" por el parlamento.

Sin embargo, la ministra del Interior, Amber Rudd, creó confusión al afirmar durante un almuerzo con la prensa el jueves que el gobierno "aún discute (...) para alcanzar una posición final". Después rectificó en Twitter, afirmando: "Por supuesto que cuando nos vayamos de la UE saldremos de la unión aduanera".