Los bancos más sólidos pueden sacar partido de la política ultralaxa. Un informe del Banco Central Europeo (BCE) señala que las entidades que cobran por los depósitos prestan más.

Menos de 24 horas después de que Mario Draghi abriera la puerta a que las tasas de interés en la eurozona se adentraran aún más en territorio negativo, un informe del BCE rompe con el dogma de que la política monetaria se vuelve ineficaz una vez que las tasas lleguen a cero. No sólo no es así, sino que es buena para los bancos más sólidos, a la vez que refuerza el crédito y fomenta la inversión de las empresas, asegura el documento.

Ni acopio de efectivo ni fuga de depósitos. Los bancos que quieran trasladar a los clientes la tasa  negativa de 0.4% que les cobra el BCE por dejar su liquidez en sus arcas no tendrán problemas. Es más, deberían hacerlo porque será la manera de que los efectos de la política monetaria se extiendan y porque será positivo para ellos y para la sociedad, concluye el informe.

Los expertos del BCE utilizaron datos confidenciales de la zona euro para estudiar el efecto de las tasas negativas en la economía y, sobre todo, analizar si el argumento de los bancos de que no pueden trasladar este costo a sus clientes es real. Su respuesta es que no hay base para ese temor. “Los bancos pueden aplicar tasas negativas en una parte importante de sus depósitos, especialmente si tienen balances sólidos”, afirman.

Hay un motivo principal detrás de este descubrimiento. Es posible que los hogares saquen su dinero de los bancos si empiezan a cobrarles, pero las empresas “no pueden operar tan fácilmente sin depósitos”. Por mucho que les cueste, seguirán dejando buena parte del dinero en los bancos. Pero lo que añade el informe es que no lo harán en uno cualquiera, sino en el de mayor confianza.

De ahí que una de las conclusiones de la investigación sea que la política de tasas negativas beneficia a los bancos más solventes. Cuando se produce este entorno, el dinero busca refugios seguros incluso aunque no sean rentables y las entidades financieras más saneadas son uno de esos puertos a los que va el dinero.

“Demostramos que los bancos sólidos están más inclinados a cobrar tasas negativas. Además, no experimentan una disminución de los depósitos incluso si lo hacen. Los depósitos aumentan en los bancos sanos”, remarca el documento de trabajo del banco central.

A partir de ahí, llegan los efectos colaterales beneficiosos. Si el banco cobra por los depósitos, “sus costos de financiación bajan. En consecuencia, los bancos que transfieren tasas negativas a los depositantes pueden aumentar sus préstamos”, añaden los expertos del BCE.