De los 5.5 billones de pesos estimados como gasto total del sector público para el 2019, sólo 20% queda susceptible de ajustes, señaló el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

En su publicación semanal “Análisis económico ejecutivo”, afirmó que estos 5.5 billones de pesos están considerados en el documento conocido como “Precriterios 2019”, que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) envió a consideración del Congreso de la Unión.

De esta cantidad, los gastos ya comprometidos son el no programable, que incluye el costo financiero de la deuda, las participaciones a entidades federativas y Adeudos de Ejercicios Fiscales Anteriores, así como los rubros de servicios personales (nómina), pensiones, IMSS e ISSSTE.

En conjunto representan casi 80% del gasto total del sector público, por lo cual sólo queda disponible una quinta parte del gasto susceptible de ajustes. ¿Será suficiente para cubrir las propuestas de cualquiera de los candidatos?, se preguntan.

A dos semanas de las elecciones federales en México, consideran que si bien en el tercer debate de los candidatos a la Presidencia continuó la línea de descalificaciones, también se pudieron apreciar algunas propuestas posiblemente más rescatables.

El organismo de investigación y análisis del sector privado señaló que, a pesar de que la cantidad de propuestas aumentó, la mayoría se concentró principalmente en la creación, ampliación o fortalecimiento de programas sociales con un sentido asistencialista, lo cual más que ayudar a reducir la pobreza contribuye a perpetuarla.

En este entorno de propuestas, refirió, quedó nuevamente olvidado el tema de cómo se concretarán los objetivos para llevar a cabo todas las acciones que se prometieron, pero ahora con un cuestionamiento más claro sobre dónde se obtendrán los recursos para su instrumentación, pues es evidente la cantidad de recursos adicionales que se requieren para ello.

“Cuál es el espacio fiscal para todo esto, definido como la cantidad de recursos adicionales que puede tener un nuevo gobierno, además de lo que ya se gasta y está comprometido. Esto es importante puesto que incluso no incrementar impuestos requiere de un espacio fiscal”.

Así, añadió, ese debe tener claro cuánto es lo que se puede gastar adicionalmente sin sacrificar seriamente los ingresos, pues a primera vista las propuestas de los candidatos requieren de fuertes cantidades de recursos para su instrumentación: becas, subsidios, aumento en la ayuda a diversos grupos sociales como adultos mayores, madres solteras, entre otros.

Afirmó que uno de los temas más relevantes que tendrá que enfrentar el nuevo gobierno es lograr unas finanzas públicas sanas y responsables que contribuyan a estimular la inversión, el crecimiento y el empleo, que es la principal manera de reducir la pobreza.

Para el CEESP, la expectativa de aquí al 1 de julio apunta a una dinámica inercial de las campañas. “Seguiremos escuchando descalificaciones, amenazas, propuestas y promesas de mejorar el bienestar de las familias, pero seguramente nada de cómo se lograrán estos objetivos y de dónde y cómo se obtendrán estos recursos”, señaló.