La reforma financiera aprobada por el Senado de Estados Unidos gira en torno de tres ejes fundamentales: la protección del usuario de servicios financieros; el fortalecimiento de la supervisión a fondos de inversión, bancos y aseguradoras, y la separación del negocio crediticio respecto de la gestión de derivados.

De acuerdo con el dictamen de la reforma de Wall Street, promovida por Barack Obama, votado el jueves por la noche en el Senado, a partir de la entrada en vigor de la ley, habrá una Oficina de Protección Financiera al Consumidor, dependiente de la Fed.

Esta entidad será similar en responsabilidades a las que operan desde hace varios años en países latinoamericanos como México, pues sus poderes serán limitados sobre los bancos y otras entidades financieras, especialmente entidades hipotecarias.

Se supone la creación de una nueva autoridad financiera que tendrá la potestad de intervenir y desintegrar entidades que eventualmente pudieran presentar un problema financiero de orden sistémico. Será independiente de la Agencia de Garantías de Depósitos Bancarios (FDIC), quien mantendrá a su vez la responsabilidad de la liquidación de entidades financieras, es decir, seguirá garantizando los recursos de los depositantes.

Acerca de la gestión de derivados, que son los instrumentos financieros que se operaron en mercados internacionales y diseminaron parte del riesgo de los activos tóxicos, tendrán que negociarse en bolsas y mercados similares a los de renta variable como son el NYSE o el NASDAQ.

De momento, los bancos comerciales que acuden a la ventana de descuento de la Fed, deberán operar sus intervenciones en derivados en una compañía externa.

Vigilados

Los bancos con más de 250,000 millones de dólares en activos deberán someterse a nuevos estándares de reservas de capital y limitar sus operaciones de riesgos.

El dictamen precisa que los Fondos de Inversión que gestionan más de 100 millones de dólares tendrán que registrarse en la Comisión del Mercado de Valores (SEC, por su sigla en inglés), quien le dará seguimiento estricto a sus operaciones.

Ésta es una inspección similar a la que en México realiza la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) con los fondos.

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