Standard and Poor’s estimó como poco probable que Andrés Manuel López Obrador y su equipo económico conduzcan a la economía mexicana por una senda de políticas populistas o de anti-mercado, para cuando el tabasqueño asuma la presidencia del país el próximo 1 de diciembre:

“Consideramos que el nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador probablemente refuerce el rol del Estado en los temas económicos, pero sin hacer un cambio sustancial hacia políticas anti-mercado o hacia el populismo (…) Es probable que el nuevo gobierno modifique la política fiscal para cumplir sus propias prioridades de política pública; sin embargo, esperamos que la política fiscal siga siendo cautelosa y que evite grandes desequilibrios. Consideramos que la nueva administración mostrará continuidad en la política monetaria, sin cambios significativos. El pragmatismo será importante para mantener el crecimiento económico y los fuertes vínculos económicos del país con Estados Unidos”, dijo Standard and Poor’s.

Andrés Manuel López Obrador asumirá la presidencia de México en un momento en que la economía del país atraviesa por un momento estable, con déficits fiscales y de cuenta corriente manejables; con un nivel bajo de inflación y una carga moderada de la deuda neta del gobierno general, toda una serie de buenos datos reportados por la economía mexicana como para ser desaprovechados con el despliegue de políticas erróneas.

El tema más complejo para el nuevo gobierno federal en materia económica tendrá que ver con la renegociación del TLCAN 2.0, pues su resultado influirá en las calificaciones de su nota soberana, dijo la agencia calificadora:

“La capacidad del nuevo presidente de México para sostener el crecimiento del PIB y la estabilidad al mismo tiempo que cumple otros objetivos de políticas ayudará a determinar la trayectoria de las calificaciones crediticias del soberano”.

Standard and Poor’s. recordó que López Obrador no apoyó la reforma energética, pero consideró que su programa de impulso al sector con la construcción de dos nuevas refinerías y la mejora en otras ya existentes repercutirá en un impacto importante para esa industria en el largo plazo.

“El desarrollo del sector energético, que podría ser una fuente importante de inversión privada, tendrá impacto sobre el crecimiento del PIB, la creación de empleos y los ingresos del sector público. Las políticas para el sector del nuevo gobierno, incluyendo el rol de Petróleos Mexicanos, podrían tener un impacto importante de largo plazo sobre la economía y potencialmente sobre nuestra calificación crediticia de México”.

El hoy presidente electo tendrá mayoría en el Congreso nacional con el partido político que lo postuló y también en los congresos locales, por lo que no tendrá pretexto para impulsar sus políticas de combate a la corrupción, el fortalecimiento del ejercicio de la ley, la sustentabilidad del crecimiento económico y la conclusión para bien de la renegociación del Trato de Libre Comercio para América del Norte, añadió la calificadora.