La agencia Standard and Poor's degradó este viernes la calificación de la deuda soberana de Grecia de "B" a "B-" y mantiene al país bajo vigilancia negativa, a causa de la incertidumbre sobre la restructuración de su deuda.

La agencia de calificación había amenazado el 29 de enero con bajar esta calificación, anunciando la puesta bajo vigilancia con implicación negativa.

"El tiempo de que dispone el nuevo gobierno griego para lograr un acuerdo con sus acreedores sobre un refinanciamiento de su deuda se redujo a causa de las necesidades de liquidez", subrayó la agencia el viernes por la noche en un comunicado.

S&P mencionó "las incertidumbres alrededor del calendario y del logro de un acuerdo" que pueden, según la agencia, "acelerar los retiros de dinero, deprimir la inversión y debilitar los ingresos fiscales".

Grecia, financieramente en dificultades y con un nuevo gobierno desde el domingo, iniciará una semana decisiva, y en particular el miércoles, enfrentará una difícil reunión de los ministros de Finanzas de la zona euro.

El financimiento total del país reposa ahora sobre las facilidades del Banco Central Europeo para no ir a la quiebra, lo que podría desencadenar un pánico con imprevisibles consecuencias en los mercados.

Tras haber enviado un mensaje de rigor a Grecia, el Banco Central Europeo (BCE) abrió sin embargo una puerta para dar un poco de oxígeno a los bancos griegos, que podrían pedir prestado a la institución hasta 60,000 millones de euros.

El programa de ayuda europeo a Grecia termina a fines de febrero.

erp