El Infonavit es el mayor detonador de crédito hipotecario en México: 23% de las familias del país habita una casa financiada por el Instituto. Pero ni sus números alcanzan para paliar la realidad.

El déficit y rezago habitacional suman 13.8 millones de hogares en México. El rezago por sí sólo (viviendas con hacinamiento o construidas con materiales de baja calidad o durabilidad) es de 9 millones. La problemática que vive la población en déficit o rezago habitacional es compleja:

sólo dos de cada 10 personas son derechohabientes del Infonavit. Escapan al número de créditos otorgados o al monto de los recursos colocados. Ni pensar en que accedan al subsidio de la hipoteca verde.

POBLACIÓN DESATENDIDA

De la población en rezago habitacional, esos 9 millones de hogares en México, 63% vive en zonas rurales y 77% no cuenta con afiliación a la seguridad social; sus ingresos, en 64% de los casos, son menores a los seis salarios mínimos.

La situación en la que se encuentran les impide obtener un crédito de largo plazo para adquirir otra vivienda o mejorar la que habitan , admitió Javier Gavito Mohar, director general de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF).

Hay que diversificar el financiamiento en vivienda, reconoció Ariel Cano, director general de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi).

Abatir el rezago, coincidieron actores de la industria durante el Primer Foro Convives, requiere promover mecanismos innovadores de financiamiento de vivienda incluyentes con la población desatendida por tradición.

Autoproducción de vivienda asistida, le llama Margarita Chávez Murguía, coordinadora general de Producción Social de Vivienda de la Conavi.

La AVA es un esquema que requiere participación tripartita (comunidad, Iniciativa Privada y gobierno) para su éxito.

¿Cómo funciona?

Las empresas constructoras, desarrolladoras de vivienda y microfinancieras tienen una gran área de oportunidad en este esquema, que funciona de la siguiente manera: éstas proponen a las comunidades una solución de vivienda adecuada a sus necesidades y presupuesto y les proporcionan asistencia técnica en el diseño, materiales e insumos necesarios para construir las casas. Luego, las familias solicitan un crédito a un intermediario financiero (IF) para la autoproducción de sus viviendas; el IF evalúa la capacidad crediticia de las familias y, en su caso, otorga el crédito.

La SHF otorga el fondeo al IF y la Conavi, junto con los gobiernos estatales y municipales, dan subsidios. Las constructoras y desarrolladoras llevan a cabo el proceso productivo de las viviendas con la participación de la comunidad. Finalmente, los acreditados pagan el crédito al IF y éste cumple con las obligaciones adquiridas ante la SHF.

La SHF es un banco de desarrollo de segundo piso, por lo que no puede otorgar los recursos de manera directa, sino a través de un intermediario. La Conavi -de acuerdo con Francesco Piazzesi, presidente entrante del Convives- tiene una bolsa de subsidios para la producción social de vivienda por 1,000 millones de pesos al año.

  • 29 millones de hogares hay en México.
  • ?31% de las viviendas presenta rezago.
  • ?63.5% del déficit ?habitacional lo concentran 10 estados: Veracruz, Chiapas, Edomex, Oaxaca, BC, Guerrero, Michoacán, Chihuahua, Puebla ?y Tabasco.

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