Atenas.- Varios miles de sindicalistas griegos desfilaron por el centro de Atenas en protesta contra el último plan de austeridad del gobierno y los planes de vender empresas estatales ante la presión internacional.

Grecia ha sido escenario de protestas casi diarias contra las medidas de austeridad que han reducido las pensiones y salarios de los funcionarios públicos y otros sectores para intentar evitar la bancarrota nacional.

"La gente no debería hacerse ilusiones ... (el gobierno) y los acreedores se unirán para despellejar vivo al pueblo griego", dijo el secretario general del Partido Comunista, Aleka Papariga, a unas 5.000 personas que posteriormente se dispersaron sin incidentes.

La semana pasada, esa tensión se disparó al proponer el gobierno nuevas medidas de austeridad, con mayores impuestos y reducciones presupuestarias. El primer ministro George Papandreou cesó a su ministro de Hacienda y designó al cargo al principal rival de la oposición, Evángelos Venizelos.

Alemania, temerosa de que Grecia declare pronto una moratoria de pagos, tranquilizó el viernes a los mercados e inversionistas internacionales al modificar su posición de que los bancos y otras instituciones crediticias privadas participen en un segundo plan de rescate a Grecia. Ahora sostiene que la ayuda es voluntaria.

Venizelos se reunirá por primera vez el domingo con sus colegas europeos en una reunión de ministros de Hacienda de la Unión Europea. Se espera que allí se apruebe la concesión de la quinta entrega de los 110.000 millones de euros de un crédito de contingencia aprobado en mayo del 2010 para Grecia.

El Fondo Monetario Internacional seguramente haría lo mismo a principios de julio. En caso de ser aprobados ambos créditos, la UE y el FMI proporcionarán a Grecia 12.000 millones de euros (17.000 millones de dólares).

De igual forma el domingo, Papandreou iniciará un debate parlamentario de tres días que concluirá el martes a la medianoche con un voto de confianza. Con 155 diputados de los 300 que integran la legislatura, seguramente ganaría la votación.

Después se espera que logre la aprobación de 28.000 millones de dólares en nuevas medidas de austeridad (40.000 millones de dólares) entre aumentos fiscales y recortes de gastos, pese a las repetidas manifestaciones de la población frente al Parlamento.