Si bien las finanzas públicas muestran estabilidad, en materia macroéconomica la historia es más bien de debilidad. La fuerte caída en el precio del petróleo, que se encuentra en recuperación, aunada a un fortalecimiento del dólar a nivel global, derivó en presiones inflacionarias, que han impulsado las tasas de interés que además siguen de cerca la evolución que han tenido en Estados Unidos. En este contexto, los datos son débiles en comparación con el cierre de tres sexenios atrás.