La bancarrota y la consecuente salida del euro del país, son opciones que amenazan la estabilidad de la zona euro. Junker, Merkel y Hollande se cruzan en el futuro inmediato de Grecia con la intención de salvar el euro y, de paso, ayudar en lo posible al país heleno. El presidente Samaras tiene la misión de demostrar los esfuerzos de su país para cumplir con las condiciones exigidas y conseguir así alguna concesión que de aire a la economía griega.

El caldo de cultivo con el que arranca la semana clave de Grecia, no es el más propicio para los intereses del país. La revista Der Spiegel, publicaba ayer que las necesidades financieras de Grecia para los próximos dos años superan en 2,500 millones lo presupuestado. Según la revista, estas son las conclusiones de la comisión de la "troika" que ha visitado Atenas.

En Alemania, ya han dejado clara su postura al respecto. Samaras ya sabe que no tienen intención de ceder ante sus peticiones. Sirva de ejemplo la postura del ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle, que considera que relajar substancialmente las exigencias de reformas a Grecia sería un mal ejemplo para otros países como España. Para refrendar su postura, el titular de Exteriores alemán avisa a Grecia: "deben tomar muy en serio la posición del gobierno alemán". Westerwelle se reúne hoy con el ministro de Exteriores griego, Dimitris Avramopoulos, con la reunión entre Merkel y Samaras en el horizonte. Otra muestra del ambiente que se respira en Alemania, la portada de hoy del diario Bild: "No más dinero para Grecia".

Finlandia es otro de los países en los que se ha agotado la paciencia con Grecia. Esta mañana, el ministro de Asuntos Europeos y Comercio Exterior, Alexander Stubb, ha sentenciado que "no habrá un tercer paquete de ayudas si no hacen reformas estructurales". Más duro se mostró su compañero de gabinete, el ministro de Exteriores Erkki Tuomioja, que el pasado viernes aseguró que Finlandia está preparada para una posible ruptura del euro.

Para atajar este creciente escepticismo, el director del BCE, Jörg Asmussen, ha salido en defensa del euro y de Grecia. Además ha aprovechado para mandar un mensaje a Alemania. Según Asmussen, la salida del euro de Grecia "sería manejable", pero acarrearía "menos crecimiento y más desempleo en Grecia, en Europa y en Alemania".

Más proclive a colaborar con el Gobierno griego se ha mostrado el jefe del Eurogrupo, Jean-Claude Junker. El miércoles visita Atenas para encontrarse con Samaras. En la antesala de la reunión, ya ha declarado que la salida del euro de Grecia es "posible técnicamente", pero "inviable políticamente" y entrañaría "riesgos imprevisibles" para la zona euro.

El jueves, Samaras descansa, pero entran en acción Merkel y Hollande. El presidente francés y la canciller alemana almorzarán juntos para acercar posturas sobre los problemas de la eurozona. Grecia estará presente en la mesa. Un día después, el viernes, Merkel recibe en Berlín a Antonis Samaras. El sábado, será Hollande el que se reúna con el primer ministro griego.

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RDS