Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) consideró que ante la perspectiva económica que existe para el país en el mediano y largo plazos, es necesario no sólo incrementar las tasas de crecimiento potencial del Producto Interno Bruto (PIB), sino también implementar una reforma fiscal.

Esta reforma, añadió, no sólo se debe enfocar en elevar la recaudación de impuestos, sino también a lograr la “correcta alineación de incentivos”, así como asegurar el ejercicio eficiente del gasto público. Respecto a los recursos del gasto, indicó que se deben concentrar en proyectos de “clara y elevada rentabilidad social”.

“(Sin lo anterior) se ve muy complicado que la estabilidad fiscal que ha caracterizado a México en los últimos 20 años pueda mantenerse”, dijo el instituto que encabeza Ángel García Lascuráin a través de un comunicado.

Destacó que en los últimos 40 años, la tasa de crecimiento de la economía en México fue de 2.3%; sin embargo, el IMEF consideró que una vez que se logre recuperar la economía a niveles pre-Covid será difícil retomar esa tasa de crecimiento.

Esto es consecuencia de que las reformas estructurales que se aprobaron en el pasado para atraer la inversión se han estado revirtiendo, al tiempo que no se han llevado a cabo otras reformas como la fiscal para impulsar la inversión.

“Asimismo, es muy factible que el deterioro adicional que se ha dado en el clima de inversión y los proyectos de inversión pública alejados de criterios de eficiencia, incidirán en una menor tasa de crecimiento potencial del PIB. Esto tendrá un efecto negativo en los ingresos tributarios hacia delante”, aseveró.

En días pasados, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y el Servicio de Administración Tributaria (SAT) indicaron ante legisladores que, por mandato del presidente López Obrador, empezarían a estructurar una reforma fiscal que se enfoque en la simplificación tributaria, sin el aumento o creación de impuestos. Se espera que la propuesta y posible discusión ocurra pasadas las elecciones de junio.

Supuestos optimistas

Respecto a los Precriterios Generales de Política Económica para el 2022, que se entregaron en semanas pasadas y donde la Secretaría de Hacienda modificó su marco macroeconómico para este año, el IMEF indicó que algunos de los supuestos son optimistas, como el rango de crecimiento del PIB, el aumento en los ingresos tributarios y la plataforma de producción petrolera.

Lo anterior, indicó, podría poner en riesgo al gasto público y, por lo tanto, llevaría a realizar ajustes a éste o bien, modificar las metas fiscales que se tienen.

Por ejemplo, para este año Hacienda prevé un déficit de 3.3% del PIB, mientras que la deuda en su medida más amplia la estimó en 51.4 por ciento.

“Identificamos diversos supuestos optimistas para el cumplimiento de los objetivos de finanzas públicas, lo que implica el riesgo de tener que realizar ajustes todavía más profundos al gasto público o relajar las metas fiscales, lo que en un entorno altamente retador para los mercados emergentes, como el nuestro, puede producir ajustes considerables en las variables financieras de nuestro país, especialmente tipo de cambio y tasas de interés”.

En este sentido, el IMEF alertó de riesgos estructurales en la planeación de las finanzas públicas en el mediano y largo plazos, lo que podría poner en duda la estabilidad macroeconómica y reducir el potencial de crecimiento de la economía mexicana.

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