La producción industrial y el consumo sufrieron una caída récord en marzo en Japón, tras el sismo y el tsunami que devastaron el noreste del país.

La producción de las fábricas se redujo un 15.3% respecto a febrero, el mayor retroceso intermensual registrado desde que se creó el indicador en 1953, según datos oficiales publicados este jueves.

La caída fue particularmente marcada en el sector del automóvil, tanto en el ensamblado de vehículos como en el suministro de piezas de repuesto, dijo el ministerio de Economía, en base a cifras preliminares.

También en marzo, y en ritmo mensual, las ventas retrocedieron en un 14.3% y las existencias en un 4.3%.

El terremoto de magnitud 9 del 11 de marzo y el tsunami gigante que siguió han dejado daños considerables en la infraestructura, en las viviendas y en las fábricas en la región de Tohoku (noreste), por un monto estimado por las autoridades en 25 billones de yenes (311.000 millones de dólares).

Al dañar o suspender la producción en las centrales nucleares y térmicas, la catástrofe provocó, por otro lado, una escasez de electricidad que obliga a las fábricas a limitar su actividad, afectada, para completar el cuadro, por perturbaciones en el transporte.

Muchos proveedores de la industria automotriz instalados en la región de Tohoku han sido perjudicados, obligando a los fabricantes de automóviles a reducir el ritmo de sus líneas de ensamblaje por falta de repuestos.

Así, la producción de Toyota, Nissan y Honda ha caído en más de la mitad en marzo y se mantendrá muy por debajo de las previsiones durante varios meses, ya que no se espera un retorno a la normalidad antes del otoño (boreal).

Las fábricas de productos electrónicos también han sido dañadas por el desastre y el gigante Sony ha retrasado la publicación de sus resultados financieros anuales, debido a las dificultades para establecer el balance de los costos que dejará el desastre.

Inquietos ante esta crisis inédita desde la Segunda Guerra Mundial, los japoneses redujeron sus gastos "no esenciales", como el ocio, la compra de automóviles o de ropa.

El consumo medio de los hogares se redujo 8.5% interanual en marzo, otro récord.

"Los ánimos de los clientes son frágiles, más aún cuando sus gastos ya estaban estancados antes de la catástrofe", destacó Hideki Matsumura, economista en el Instituto de Investigación de Japón.

En virtud de las necesidades de la reconstrucción, los sectores de la construcción, la industria pesada y de las telecomunicaciones, sin embargo, podrían beneficiarse pronto de importantes pedidos.

El ministerio de Economía espera que la producción se recupere en el mes de abril, aumentando en un 3.9%, y que siga creciendo en mayo, en un 2.7%, según un estudio realizado en abril entre los fabricantes japoneses.

"Las cadenas de suministro han sido reconstituidas, pero se mantienen débiles", declaró el ministro de Economía, Banri Kaieda, que garantizó el apoyo de las autoridades a las industrias de las zonas afectadas.

Por su lado, el Banco de Japón redujo en un punto, a 0.6%, su previsión de crecimiento económico para el año presupuestario que va de abril de 2011 a marzo de 2012. Sin embargo, elevó en 0.9 puntos, a 2.9%, su previsión de crecimiento para el año siguiente.

Al mismo tiempo mantuvo su política monetaria flexible, con una tasa directriz de interés muy baja, comprendida entre 0% y 0.1%.

El impacto de la catástrofe en la deflación, que desde hace dos años frena el crecimiento, es difícil de evaluar. Los precios bajaron apenas un 0.1% en marzo, gracias a la subida de los precios del petróleo.

DOCH