No hubo lamentos, ni tristeza. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, compareció ante los medios no para vender un rescate a España, el auxilio a una cuarta nación europea herida por la crisis, sino un éxito de su gestión. "Esto de que le den a uno una línea de crédito de 100,000 millones no es tan fácil de conseguir, entre otras cosas porque otros países lo han hecho con su propio dinero", aseguró.

Teniendo en cuenta que el FMI cifró en la madrugada del sábado en 40,000 millones las necesidades de la banca española en el escenario más extremo, Rajoy tuvo que defender los 100,000 millones solicitados por España. Y es otro éxito de su gestión, a su juicio. "Cuando los evaluadores independientes den su cifra ya sabremos donde estamos. Los 100,000 son importantes porque nos da un colchón, y eso es lo que habíamos pedido, nos da seguridad y lanza a los mercados un mensaje más contundente".

Desde ese punto de vista, no han sido necesarias las presiones de Europa para que España aceptara la ayuda. Fue el presidente quien presionó, según sus propias palabras, para que se diera este dinero. "Yo quería una línea de crédito para resolver un problema muy importante". Atrás quedan unas últimas semanas en las que casi todos los miembros del Ejecutivo, incluido Rajoy, han negado que fuera a haber rescate alguno, ni siquiera para el sistema financiero.

Pero ahora es una victoria, entre otras cosas porque si no hubiera sido por el Gobierno la situación sería mucho peor, ha señalado Rajoy. "Si no hubiéramos hecho en estos cinco meses lo que hemos hecho, lo que se hubiera planteado ayer hubiera sido la intervención del Reino de España", ha dicho durante su intervención, la primera en solitario del presidente desde La Moncloa durante todo su mandato. "Como hemos hecho lo que hemos hecho, es una línea de crédito para el sistema financiero".

Si tan bueno es el rescate, "¿por qué no se pidió antes?", preguntaron los periodistas, en la rueda de prensa posterior a la intervención. "Pues a mi me gustaría saberlo, porque otros países lo hicieron hace tres años. Ya me gustaría a mi que se hubiera hecho antes", respondió.

Y es que el presidente no dudó en culpar al anterior Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de la situación actual de España. "Agradezco a los españoles que entiendan algunas decisiones que son duras, pero es imprescindible tomarlas para salir de esta situación. Si se hubieran tomado antes quizá ahora no habría sido necesario".

La palabra rescate no salió ni una vez de la boca del presidente, un vocablo que es unánime en toda la prensa extranjera. Esto es "una línea de crédito", ni más ni menos, y es un éxito haberla conseguido. Rajoy incluso consiguió evitar el término cuando se le preguntó directamente si lo del sábado había sido un rescate: "No voy a entrar en debates nominalistas", contestó. "Europa va a poner a disposición de las entidades financieras que lo necesiten una línea de crédito que tendrán que devolver. Esto no tiene condicionalidad para la economía española, sino para los bancos que lo pidan".

De ahí que España no vaya a cambiar un ápice su programa fiscal por el rescate a la banca. Rajoy contradijo claramente al ministro de Economía, Luis de Guindos, y aseguró que el pago de los intereses de la ayuda no afectará al déficit, así que no habrá modificación de planes. El Gobierno seguirá con sus prioridades, que pasan por reducir el desequilibrio de las cuentas públicas, hacer reformas estructurales (como la laboral) y sanear el sistema bancario. Estos fueron los tres objetivos que se marcó Rajoy en su discurso de investidura y hoy siguen siendo lo principal, aseguró. La petición de ayer, de hecho, es un paso clave para la consecución de la tercera de esas metas.

Todo ello, con la vista final en que se desatasque la concesión de crédito. Las sucesivas reformas financieras que ha llevado a cabo el Gobierno en estos cinco meses de mandato han tenido todas ese mismo objetivo. No ha funcionado, así que Rajoy espera que, ahora sí, cambien las cosas. "Sin crédito no hay inversión y sin inversión no hay empleo", señaló el presidente. La ayuda europea permitirá, a su juicio, que los préstamos vuelvan a fluir y que la economía pueda beneficiarse de ello.

El presidente tampoco se siente responsable de las contradicciones en las que ha entrado su Gobierno en los últimos días. La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, descartó el mismo viernes la inminencia del auxilio: "No se tomará ninguna decisión hasta que no estén las cifras del FMI y de los evaluadores independientes". El FMI ayudó adelantando su informe, pero el resto sigue por llegar y aun así el rescate ha sido pedido. "Estas cosas se hacen así. Las negociaciones no se televisan ni se radian", defendió Rajoy a su segunda.

En alianza informativa con CincoDías.com