La agencia calificadora S&P Global Ratings (S&P) recortó su pronóstico de crecimiento para la economía mexicana en el 2019 a 1.3%, desde 1.6%, mientras que para el 2020 lo recortó a 1.8% desde 1.9 por ciento.

En un reporte, la agencia calificadora destacó que este ajuste es a consecuencia del declive en la producción de petróleo y una moderación en el sector servicios, factores que  ocasionarán que la economía mexicana no alcance un crecimiento de 2 por ciento.

S&P consideró que las relaciones comerciales con Estados Unidos permanecerán sin cambios, aunque la reciente amenaza de aplicar un arancel general de 5% a las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos aumenta el riesgo de incertidumbre a la inversión, en especial ante la proximidad de las elecciones presidenciales en ese país en el 2020.

La calificadora expuso que en su pronóstico de crecimiento para México considera que continuará la incertidumbre sobre las políticas bajo la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, las cuales reducen la participación de la inversión del sector privado en sectores clave, como el de energía, y provocaría que la economía no alcance ni 1 por ciento.

IMEF se suma a la lista

Por su parte, el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) estimó que la economía mexicana registrará este año un crecimiento de 0.9%, la menor expansión para un inicio de gobierno en los últimos tres sexenios, pero sin un escenario “catastrófico” o recesión.

El presidente del IMEF, Fernando López Macari, precisó que si las calificadoras siguen bajando la nota de Petróleos Mexicanos (Pemex) y pierde el grado de inversión, se agravaría el entorno económico del país, por lo cual hizo un llamado para generar condiciones de certidumbre para el sector privado.

El integrante del Comité de Indicador IMEF, Federico Rubli, advirtió que si Pemex pierde el grado de inversión (por parte de otra agencia además de Fitch), habría un colapso que podría provocar otros eventos que afectarían a la economía, por lo cual el gobierno federal debe centrarse en solucionar los problemas que enfrenta Pemex.

“Vemos condiciones difíciles y débiles, pero de ninguna manera una crisis que esté a la vuelta de la esquina, salvo que se diera la degradación de Pemex a pérdida de grado de inversión, ése sí pudiera ser un colapso que pudiera desencadenar toda una serie de otros eventos, por eso una de las prioridades inmediatas del gobierno es enderezar la situación de Pemex y evitar que calificadoras den ese paso”, agregó. (Con información de Notimex)