Las autoridades rusas cerraron dos bancos en su capital, lo que lleva a 97 el número de entidades demasiado frágiles o con prácticas dudosas liquidadas este año, con el objetivo de reforzar el sector financiero.

Por medio de un comunicado, el banco central ruso anunció haber retirado la licencia al Bank na Krasnykh Vorotakh y al NKB (527e), debido a que no respetaban la legislación en lo que se refiere al blanqueo de dinero.

Cabe destacar que desde el 1 de enero de este año, un total de 97 bancos han perdido su autorización para ejercer, precisó el Banco Central de Rusia.

El banco central procede desde hace varios años a una limpieza entre los cientos de entidades heredadas de la instauración de la economía de mercado. El proceso, costoso por las indemnizaciones que hay que pagar a los depositantes, se aceleró desde la crisis monetaria a finales del 2014 y la consiguiente recesión.

En tres años han desaparecido casi 300 bancos y en los últimos dos años, los bancos en dicho país han pasado por un momento difícil, debido a factores en los que ha influido su desestabilización como lo son la caída de los precios del petróleo, la caída del Producto Interno Bruto (PIB) y el ajuste de supervisión. En el 2017, los bancos seguirán luchando por sobrevivir; para esto, deberán adaptarse a una mayor competencia, a márgenes empresariales más bajos y a una regulación por parte de la autoridad más estricta.

El Banco Central comenzó a limpiar activamente al sector financiero de los jugadores desleales con el nombramiento de Elvira Nabiullina, presidenta del banco desde el 2013. Así, el número de licencias revocadas aumenta cada año. En el 2013, el sector bancario ruso perdió 32 entidades de crédito; en el 2014, perdieron 86 jugadores y en el 2015 dejó únicamente a 93 organizaciones.

Por su parte, los participantes del mercado creen que la limpieza continuará en el 2017.