La presidenta Dilma Rousseff ve pocas posibilidades de que la economía Brasil se recupere vigorosamente este año y prepara con urgencia otra batería de medidas para reducir impuestos y aumentar las inversiones, con la esperanza de generar un impacto en el 2013, dijeron fuentes del Gobierno.

El plan incluye consolidar impuestos federales para evitar el doble pago, permitir la gestión privada en los congestionados aeropuertos y puertos del país así como un mayor esfuerzo por abaratar la energía para la industria y otros negocios, dijeron las fuentes, que pidieron no ser identificadas.

La mayor economía de América Latina se desacelera desde mediados del 2011 cuando una menor producción industrial y la crisis de deuda europea comenzaron a opacar lo que era considerado uno de los mercados emergentes más dinámicos del mundo.

Rousseff, una experimentada economista, reaccionó con una serie de recortes tributarios específicos y varios paquetes de medidas para estimular el consumo y la inversión.

Sin embargo, muchos líderes empresarios e inversores extranjeros creen que esas políticas han sido demasiado específicas y con alcance limitado. Existen proyecciones que auguran un crecimiento de apenas un 1.5 por ciento para el 2012.

"Existe la sensación de que no hay mucho más que hacer respecto al 2012", dijo una de las fuentes. "Ella está muy preocupada", agregó.

La fuente dijo que Rousseff espera anunciar las nuevas medidas en agosto, cuando tendrá lugar en Brasilia una reunión bianual de 30 presidentes ejecutivos de empresas, como un gesto hacia el sector privado.

La medida que más podría entusiasmar a los inversores, es una nueva ronda de concesiones de puertos. Los aeropuertos y puertos marítimos son usualmente mencionados como uno de los más dañinos cuellos de botella para Brasil, porque afectan desde las exportaciones de materias primas hasta los viajes de negocios.

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