La presidenta Dilma Rousseff aseguró que la inflación en Brasil, que superó las previsiones oficiales en los primeros meses del año, está bajo control y con tendencia a declinar.

Rousseff mencionó en su columna semanal que el gobierno tomó medidas para hacerle frente al incremento de precios registrado hasta ahora sin perjudicar el crecimiento de la economía.

"Puedo asegurar que la inflación ya comenzó a declinar más fuertemente", escribió Rousseff en el texto, donde responde preguntas que los lectores envían a los medios.

En abril la inflación alcanzó un acumulado de 6.5% comparada con el mismo mes de 2010, cuando la meta oficial para el año es 4.5%, con un margen de variación de dos puntos porcentuales hacia arriba o abajo.

Los precios al consumidor se vieron afectados por el incremento en los precios de los combustibles y alimentos, aunque ambos rubros han mostrado señales de declive.

La presidenta dijo que el gobierno concedió estímulos a la producción agrícola con la intención de incrementar la producción y provocar una reducción de precios.

"También estamos controlando el crecimiento del consumo con un corte de 50,000 millones de reales (30,000 millones de dólares) en el presupuesto público y medidas financieras para moderar la expansión del crédito", agregó la gobernante.

Señaló que al mismo tiempo, el gobierno mantuvo estímulos a la inversión, "pues es la capacidad de producción de nuestro país la que garantiza el control de la inflación. Todas esas medidas reducirán la inflación sin comprometer el crecimiento de la economía", agregó.

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